lunes, 19 de mayo de 2014

la produciología y la teórica económica



Perspectiva teórica

Los pensadores, en pleno siglo xxi,  seguimos siendo presos del modelo de pensamiento, el pensar, la estructura y la organización temática y el producto terminado de los pensadores clásicos en lo que concierne al tema de la riqueza holística. Hemos aportado muy poco a la teoría del mercado, de la producción de bienes y servicios, del costo de los factores de producción, y de la generación de riquezas y empleos productivos.

De igual manera las finanzas públicas, la política fiscal y tributaria, la política monetaria y bancentraliana,  los sistemas de gestión administrativas y la teoría del costo, entre otros ejes temáticos, no han experimentados cambios y avances, significativos, durante los últimos tres siglos.

El mercado y la producción de bienes y servicios siguen servidos por una decadente y sesgada los economistas, la teoría económica y la propia ciencia de la economía.

Desde el 1969 el mundo es testigo de la instauración del premio nobel de la economía sin que hasta ahora los ganadores y sus trabajos hayan aportados soluciones para enfrentar, de manera exitosa, los retos y desafíos del mercado en el marco de las sucesivas crisis financieras y “económicas”, año tras años, en todo los países.

La ciencia de la economía y los economistas han quedado atrapados en una torre de babel.

El mundo empresarial, las finanzas, el mercado, la generación de riquezas y empleos productivos, y la rentabilidad de los negocios sufren con rigor, cada día, la ausencia de un marco teórico y de una nueva ciencia capaces de dar al traste con el drama de la crisis permanentes que afectan al comercio local, y mundial respectivamente.

El actual modelo de finanzas públicas, implementado desde el origen del Estado, desajusta el mercado, a la vez que nos aleja del estadio del desarrollo, del progreso y del bienestar social colectivo en tanto contribuye, a imponer, vía la política fiscal y monetaria, un modelo y una estructura de costos que afecta el capital de trabajo, la rentabilidad de las empresas, de los agentes productivos, el comercio y del mercado en sentido general.

Esta perspectiva histórica, en el contexto de la teoría económica, es la que nos motiva a escudriñar el pensamiento de los filósofos, cientistas y teóricos, y, sobre todo, aquellos economistas ganadores del premio nobel de la economía.

Con lo anterior se procura arrojar luz a partir de un riguroso análisis en torno a la política fiscal (tributaria, y presupuestaria) las políticas y teorías monetarias, y financieras, las políticas bancentralianas,  en el marco de las finanzas publicas.

Los economistas y expertos en finanzas públicas no han podido reducir el costo de los factores estratégicos de producción (dinero, energía, tributos).

De igual manera la ciencia, los economistas y los articuladores de políticas públicas no han podido enfrentar, con éxitos, el problema de la carencia de titulación de la propiedad, la falta de seguro agropecuario,  la inseguridad ciudadana, jurídica, patrimonial y de mercado los cuales son partes de los altos riesgos que inciden en el costo del dinero, y en otros gastos administrativos que se suman a la cadena de la ineficiencia gerencial de la producción, y comercialización de los bienes y servicios en sentido general.


Contexto de la economía (ciencia)

No vamos a hurgar en el origen de la economía como ciencia, ni creemos necesario dar mas crédito, que lo justo, a las estadísticas de la producción, y al análisis estadístico per se. Sin embargo vamos, en el contexto de los subsiguientes artículos, a tratar la doctrina y toda la teoría económica, los economistas y sus “aportes”, así  como ver y desglosar las distintas definiciones sobre la economía, poniendo énfasis en su objeto y los objetivos que cumple como disciplina.
Como parte de los propósitos del presente trabajo nos compete establecer la asimetría existente entre el objeto de estudio de la economía, como ciencia, y los objetivos deseados que la misma persigue. Aquí hay distracciones teóricas que han sido pasadas por alto de manera inexplicable, a nuestro juicio, las cuales nos comprometemos abordar de manera categorica.
Por igual daremos un paseo, histórico, por el pensamiento de los mas destacados economistas y sobre todos aquellos ganadores del premio nobel de economía desde el 1969.
Existe una debilidad institucional en las ciencias sociales (administración, economía, estadística, y contabilidad) en torno a la codificación patrimonial, sectorial, del mercado con miras a instituir un real sistema administrativo de estadísticas confiables. Este uno de los grandes sesgos que afecta a todos los procesos (sistemas) administrativos de planificación, presupuestario, de control, tributario, y de costos entre otros.
El mundo actual sufre los rigores de una crisis financiera, económica, de mercado, que trasciende el marco teórico de los articuladores de políticas en el ámbito de las finanzas públicas.
La ciencia de la economía no ha podido dar al traste con la crisis. Todas las propuestas y soluciones han sido parciales, coyunturales y pasajeras. No han atacado la raíz del problema.
Los gobiernos son presos de remiendos fiscales, monetarios, heredados por la doctrina, la teoría económica, la economía y los economistas  responsables del diseño de las políticas y los modelos de finanzas públicas desde el origen del Estado moderno.
Desde los economistas de la escuela de Salamanca, los mercantilistas, los clásicos, los modernos, hasta llegar a nuestros haremos un recorrido histórico de las principales escuelas y del pensamiento económico para contextualizar las diversas corrientes y opiniones que dominan el escenario de las políticas públicas de los gobiernos a la altura de la primera década del siglo xxi.
Este es un desafío que quiero compartir con los estudiosos y cientistas del mundo actual que de una manera somos responsables del atraso que presenta el estadio del desarrollo. Este atraso ha sido fruto de un conjunto de medidas heredadas cuando no tomadas prestadas a los pensadores del pasado para ser aplicada a y en una sociedad diez, cinco y hasta tres siglos después.
El mundo científico y filosófico presenta un retraso y atraso en materia de las ciencias del mercado, responsable de la generación de riquezas y empleos productivos orientadas a satisfacer las crecientes necesidades (complejas) humanas y sociales de las generaciones y las sociedades de inicio del siglo xxi.
Los gobiernos, las empresas y los agentes productivos requieren y nos exigen la construcción de una plataforma teórica que de al traste con las soluciones a la presente crisis que afecta a los  mercados y al comercio en sentido general.
De mi parte el presente desafío es una oportunidad que hemos decidido aprovechar para aportar, desde nuestra perspectiva teórica, un conjunto de propuestas orientadas a rebasar el estadio de crisis por el que atraviesa el mundo intelectual de las ciencias y del mercado.
Continuaremos.


miguel ángel severino rodríguez 

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