martes, 6 de mayo de 2014

el costo de, tener, un Estado..



Ayer, siglos atrás, detenidos en la historia, para quienes crearon el Estado, el modelo de gestión publica y el conjunto de organizaciones que lo perfilan, su costo fue crearlo en tanto que para hoy, siglos después, el costo es de gestión, costo al fin pero diferenciados costos, uno mas barato otro mas caro y costoso como todo costo traslativo y corporativo, a la vez.

Y si  bien es cierto que el principal objeto de gasto, del Estado, lo es el factor, objeto, que lo crea, el pueblo, no es menos cierto que ni ayer ni hoy los pioneros y los postreros, apóstoles del Estado, han devenido en crear un modelo patrimonial, financiero y de mercado que cargue a cuesta con el costo del Estado y que le otorgue cierta perspectiva de rentabilidad para convertir el costo en una plataforma sustentadora de riquezas y empleos productivos a la vez que germen de un mercado garante de la producción, la riqueza y las finanzas publicas, por demás.

Crear el Estado, ayer, nos fue barato.

Crearlo, el conjunto de indiferencia y reclamos colectivos, nos hizo socios de y en la búsqueda de un modelo, histórico, capaz de asumir y responder por la colectividad en el contexto de toda una sociedad moderna y modernizante..

El contexto y perfil creador del Estado nos obliga a colegir que fue un parto, costosiano, de cara a enfrentar el drama, el conflicto, social de ciudadanos con  rasgos pueblerinos, ya acentuados, y de pueblos sin respuestas a un su propio modelo de organización que evidenciaba, ya, un parto institucional con miras a dejar establecido no solo el Estado sino mas bien la organización, gobierno, de y los recursos para asumir las tareas y objetivos propios del modelo de conducción social colectivo, en cierne.

Quien pudo perfilar el patrimonio, el costo de organización, y gestión del Estado, a partir de su origen, su desarrollo  y complejidad en el devenir histórico?

Hoy día, en pleno siglo xxi, la sociedad solo tiene la respuesta histórica del origen de la creación el Estado.

Hoy heredamos una deuda social traslativa, acumulada, consumida por quienes postergaron la responsabilidad de su respectivo pago. El ayer consume y la posteridad paga. Esta filosofía de consumo queda retratada en el modelo de finanzas públicas que nace con el origen del Estado, la deuda social acumulada.

Lo peor no es lo peor.

Lo peor viene tras el hecho de que el Estado para sobrevivir, sin patrimonio de y gestión propia, se ve obligado a modelar, a través de la deuda,  su estructura fiscal (tributaria, presupuestaria), patrimonial y financiera.

Al no contar con patrimonio, aporte inicial (de quienes lo crean), el Estado recurre a imponer, mediante el imperio de la Ley, tributos, una plataforma fiscal, de y para capitalizar la gestión publica, solventar los gastos, costos e inversiones de capital, requeridos por y para satisfacer su agenda presupuestaria en cada coyuntura de gobierno.

El proceso de crecimiento y complejidad experimentado por el sector privado, el sector publico, por las ciencias administrativas y sociales y por el propio Estado moderno (y los diversos objetivos presupuestados) han contribuido a ser del propio Estado una organización de altos niveles de costos, baja rentabilidad social, institucional, patrimonial, fiscal (tributaria y presupuestaria) y financiera..

Esta perspectiva costosiana, en grado sumo y del Estado, ha devenido en condenar al sector privado, a la empresa y a los agentes productivos del mercado,  a convivir con una carga tributaria y gastos superfluos y a sobrevivir en un estado, permanente, de quiebra, de baja rentabilidad y de permanencia en los estadios de la peor miseria y pobreza colectiva.

La crisis financiera, que no tiene fronteras en el mundo actual, es originaria en y el modelo de finanzas publicas creada y consustancial al origen Estado moderno..
El Estado moderno, vía la política fiscal (tributaria) ha venido en descapitalizar a la empresa, al agente productivo, al trabajador y a toda la sociedad generadora de riquezas y empleos productivos.

La sinopsis de la reforma fiscal, dada a conocer, hoy en el Palacio, por el consejo económico y social, revela la ausencia de dominio y conocimiento de la burocracia estatal en materia de finanzas publicas (política fiscal, monetaria) y del impacto que esta tiene en el mercado, y los agentes productivos, por la vía de los costes de los factores que intervienen en los bienes y servicios que genera el aparato productivo nacional.

Nos parece que el Presidente de la Republica ha sido tomado de sorpresa por una burocracia financiera, agotada, que ha llegado a su techo en materia de finanzas publicas y sobre todo en lo que concerniente a la sinergia necesaria entre las políticas fiscal (tributaria y presupuestaria), monetaria, de mercado, costosiana y de producción respectivamente.

Estamos llegando al techo en materia de coste a la vez que estamos creando una cadena de obstáculo al aparato productivo que van en detrimento de los niveles de rentabilidad deseados para todo el sistema nacional productivo al modelar  y hacer del aparato publico todo un sistema de costo, del Estado, con el cual obligan, al sector privado, vía la estructura tributaria, a cargar pesado.

Si bien es cierto que la sociedad moderna requiere de un Estado para su mejor desempeño no es menos cierto que el costo, del Estado, debe ser parte de la estrategia productiva y productora de modo y manera que permita un proceso de gestión rentable del aparato productivo y que por posibilite al gobierno recaudar mayores ingresos sin afectar la cadena productiva, capital de trabajo, inversión, costos, gastos, ingresos, beneficios e impuestos.

El modelo costosiano de mercado y de finanzas publicas propugna no por un Estado menor, propugna por un Estado fuerte y promotor del desarrollo, para todos.

Manos a la obra!

..por un costo menor del Estado, desprovisto de una carga irracional de gastos y lujos innecesarios, salvo aquellos indispensables para mejorar la producción y el aparato productivo..


Miguel Ángel Severino Rodríguez

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