martes, 6 de mayo de 2014

El estadio social, humano, del Estado (2)





El Estado es una conjunción humana, y por demás un acto social, político e institucional. Está conformado por dos elementos esenciales y estratégicos a la vez: a) una agrupación humana, y b) un territorio. Desde esta perspectiva, de origen, el Estado es una entidad social, y por naturaleza de vocación socialista.

De los dos elementos esenciales, a partir de los cuales se erige el Estado, el humano es, si se quiere,  el factor, el objeto, el patrimonio y el principal valor agregado. El ser humano es a la vez el actor, gerente, del Estado, del gobierno y de sus organismos. El hombre es el arquitecto de la vida social, política e institucional del propio Estado.

El Estado es una organización política por excelencia, superior, regenteada por el gobierno, cuya finalidad operativa es el bien público. El gobierno a su vez está constituido por gobernantes y gobernados, sin que, a la fecha, exista un sistema, o proceso, integral administrativo (social e institucional) que integre al ciudadano al Estado desde  el gobierno y al beneficio y disfrute del activo del bien publico.

Desde esta perspectiva se observa un modelo de Estado,  gobierno, excluyente, por naturaleza. El  ciudadano queda fuera de la estructura, -y del propio sistema funcional, decisional, gerencial y operativo. Lo anterior se explica en el contexto de la enorme deuda social contraída,  pendiente de saldo, por parte del Estado en términos de educación, salud, vivienda, infraestructura y calidad de vida, entre otros.

El estadio social, humano, es un preso común de la entropía y el propio modelo de gobierno, -y de gestión- que ha excluido al hombre-pueblo del proceso de generación de riqueza y empleos productivos, en adición a que ha impuesto, el Estado,  un modelo de seguridad ciudadana fallido a través de los siglos.

Sin bien es cierto que el Estado es un acto, social, humano, y a la vez un concepto y una organización, superior, política, no es menos que este no se puede valer por si mismo. Como  explicar, entonces,  que el Estado, aun en pleno siglo xxi,  permanezca de espalda al actor, al activo, y al socio social, político e institucional más  importante del gobierno y del propio Estado?  Es indudable que el ciudadano ha sido abandonado en su propio cause: el estadio del desarrollo y social  corporativo del bien publico, y del bienestar colectivo respectivamente.

El modelo democrático, de gestión pública, y de gobierno del Estado moderno requieren de una reingeniería estructural, funcional, gerencial, y operativa alrededor del bien público, del bienestar social corporativo, de la dinámica del mercado (la generación de riquezas y empleos productivos) y de la seguridad jurídica, ciudadana, social, política y patrimonial respectivamente.

El estadio social, humano, del Estado constituye una deuda por saldar, de parte del Estado, en favor del hombre y de la sociedad.

Hoy, en pleno siglo xxi, el ciudadano sigue siendo una, la, tragedia social en el,.. y del Estado. Las reivindicaciones sociales, del primero, actor y socio -del Estado- en calidad de activo han sido devaluadas. Hoy son parte del pasivo y del olvido burocrático de la gestión de gobierno de y en un Estado negador de si mismo. El Estado derrocha, de manera cruel, el patrimonio, del bien público, de su principal accionista: el hombre.

El Estado, erigido pragmático, es un producto de la conjunción social humana. Resulta penoso, por decirlo de alguna manera, que el estadio social del hombre haya sido, ..y este siendo socavado por la carencia de seguridad ciudadana, jurídica, política y patrimonial.

Y si bien es cierto que el ciudadano es el principal activo, el actor, el patrimonio de la cadena de valor de la propia sociedad estatal, no es menos cierto que es un pecado, imperdonable por demás, el hecho cierto de que el liderazgo político, partidario, de nuestra endeble democracia, haya dejado en la bitácora, y en del olvido, los reclamos sociales del hombre,.. centro y objeto primordial del estado indiferente del Estado.

La pobreza extrema, la delincuencia social, jurídica y patrimonial y, sobre todo, la debilidad del Estado ante los conflictos e intereses de un sector partidario (autoritario) y de la sociedad que se yerguen por encima de los valores democráticos, son evidencias mas que suficiente de que estamos ante una realidad que amerita de cambios desde una nueva perspectiva estructural, -funcional, organizacional, operativa- en procura de articular, diseñar e implementar un modelo de organizacional y de gestión centrados en la generación de riqueza y empleos productivos, seguridad ciudadana integral,  y sobre todo garante del bien publico como prefacio del bienestar social colectivo.

Es un imperativo de la época, de los actores democráticos, -de la generación del talento-, abordar la temática del estadio social del Estado desde y a partir del proceso de crecimiento y complejidad del tejido organizacional de la cadena de valores institucionales de la propia sociedad: la ciencia, la tecnología, la administración pública, el mercado, el sector privado y los múltiples objetivos por cumplir de parte del propio Estado.

No es menos cierto que el hombre es el centro del universo y toda creación del hombre ha de ser un objeto, un instrumento, una herramienta a favor de su propio destino: el bien publico, el bienestar social colectivo, el progreso, el desarrollo de manera corporativa como valor agregado y estadio social del Estado, el gobierno y la nación en sentido general y particular.

El Estado en todos los países, a través de los  gobiernos, y vía los mecanismos financieros de tasas, tributos, impuestos, empréstitos, deuda externa e interna, bonos soberanos, ha derrochado cientos de miles de millones de dólares, a través de la historia, sin lograr colocar al hombre y a la sociedad en el prefacio del estadio del desarrollo, del progreso y del bienestar colectivo consagrándose, a la vez, como el principal actor del proceso creativo del bien publico.

Como explicar el hecho, cierto, de que la corrupción, la delincuencia, y el narcotráfico son valores protegidos desde la cadena administrativa de los gobiernos con la complicidad del Estado?

Vestidos de ética y moral ciudadana la sociedad pide a grito y espera ansiosa por los cambios y una nueva arquitectura del Estado, la cual triga consigo un nuevo modelo organizacional y de gestión de gobierno centrados en el hombre: en el activo y el bien publico,.. desde el estadio social del desarrollo integral ciudadano.
Cuales son las debilidades estructurales del Estado que nos distancian del estadio social del desarrollo? Que modelo de Estado, de gobierno y de gestión erigir?- Continuaremos


Miguel Ángel Severino Rodríguez

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