jueves, 25 de agosto de 2016

Hacia el estadio del desarrollo prospectivo de la nación


Teoría prospectiva V


¿Cuál es la cultura, de los técnicos de la DGODT, del tiempo?

De la respuesta a esta pregunta de parte de los técnicos y académicos de la Dirección General de Desarrollo Territorial, y de la Dirección de Inversión Publica, y del propio Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo marca el hecho cierto o no si el Estado, dominicano, tiene un criterio claro respecto a la teoría y al sistema de planificación prospectiva, el presupuesto territorial, los planes  municipales de desarrollo y que tan lejos estamos del estadio del desarrollo territorial del mercado, de los agentes productivos, de las cadenas de valor agregado, del propio Estado, y de la sociedad en sentido general.

De igual manera la respuesta ha de establecer, en paralelo, los niveles del subdesarrollo experimentado tanto por el sector público y privado así como por el sector académico al más alto nivel.

 En un tercer plano la respuesta nos ha de ayudar a comprender los niveles epistémicos, ausentes, en un tema tan relevante para colocar a las instituciones territoriales y al propio Estado en la cosmovisión correcta  respecto a la dimensión de la problemática que afecta al mercado, a los agentes productivos y al conjuntos de organizaciones entramadas a las cadenas de valor agregado del territorio.

El estado de atraso del Estado en materia de desarrollo territorial nos coloca, como nación, en un punto de inflexión táctico e importante para iniciar un proceso de trabajo formativo, necesario por demás, sobre la planificación prospectiva en calidad de corolario anticipador de la agenda y estrategia del desarrollo en sentido general.

Estamos en la perspectiva correcta de cara a iniciar una mirada al porvenir presente  con denodado entusiasmo y esperanza.

Sin embargo, sin saber, de manera anticipada, la noción del tiempo de parte de los técnicos y académicos de la Dirección General de Desarrollo Territorial, y de la Dirección de Inversión Pública, y del propio Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, podemos confirmar que el Estado carece de un Régimen Territorial, de un Régimen Jurisdiccional, de un Régimen de Ciudadanía, de un modelo ministerial territorial, de un sistema de planificación prospectivo territorial, de un sistema de presupuesto territorial,  de sendos sistemas nacionales de cuentas y estadísticas; y de un modelo productivo, de un moderno sistema de finanzas publicas (bancario, monetario, crediticio y tributario).

Esta carencia afecta, de manera negativa, al mercado, a los agentes productivos, a la población y a la familia en sentido general. Ella, la carencia, por igual, ha impactado en la migración y la concentración de la población en el perímetro y el polígono de la Mancomunidad del Gran Santo Domingo, escenario, donde reside e interactúa más del 60% de la población de la nación.

Esta realidad, presente y futura del Estado y toda la sociedad coloca al Consejo Regional de Desarrollo Territorial en una situación, y perspectiva, privilegiada con miras a colaborar, con la Dirección General de Ordenamiento y Desarrollo Territorial, e impulsar el proceso de diseño e de las reformas e implementación de los sistemas administrativos que requiere la territorialidad del desarrollo a nivel regional, provincial y municipal en un tiempo récord.

La reunión de hoy es un testimonio y a la vez nos compromete de cara a asumir las relevantes funciones y tareas, en calidad de Consejo Regional de Desarrollo Territorial, de la Macro Región Este, que nos asigna la Dirección General de Desarrollo Territorial y que asumimos de manera sincera y humilde en nombre del país, de la nación, de la Patria, del Estado y sobre todo con el estadio del desarrollo territorial.


 Miguel Angel Severino Rodriguez 
Oficina Técnica
Consejo Regional de Desarrollo Territorial






martes, 23 de agosto de 2016

La Uasd, una entropía gerencial..



La Universidad Autónoma de Santo Domingo, Uasd, y el Estado son dos de las instituciones, en el mundo, que han permanecido sin evolucionar en el tiempo. La praxis académica, científica, técnica, tecnológica, y filosófica es escasa. Las teorías y los sistemas administrativos están ausentes en toda la estructura funcional, gerencial, y operativa. La investigación y desarrollo en el campo del saber, el conocimiento científico y filosófico es lenta y tardía. En síntesis la Uasd es una regresión temprana  y un modelo de entropía a reparar con carácter de urgencia.

Las teorías de sistema, organización,  complejidad, y planificación prospectiva  han perdido contacto con la realidad uasdiana al extremo de que el personal administrativo, ejecutivo, y gerencial no ha participado en un proceso de trabajo formativo, interno, con miras a garantizar la eficacia y eficiencia institucional que requiere el proceso de crecimiento, cambio y complejidad experimentado por la ciencia, la sociedad en el contexto de la visión, misión, valores y objetivos que cumple  una Universidad de cara al siglo xxi y su rol en el contexto del estadio del desarrollo.

En la Universidad pulula la Uasd y de ambula la ciencia.

El personal administrativo carece de formación, de método, y la propia Uasd de normas y teorías complejas de desempeño burocrático. La ausencia de gerencia, y protocolo y ética gerencial es harto evidente y a la vez que obstruye la eficacia y eficiencia institucional. El personal ejecutivo, en toda la estructura uasdiana, carece de formación y en ocasiones solo logra articular la idea, propósito, de que labora por un salario sin el sentido de horario y compromiso administrativo mas allá de llegar tarde y salir temprano.

La abulia es la norma que norma la ‘’gerencia’’ burocrática uasdiana si vale el termino.

Cada unidad administrativa se comporta como el todo y a la vez es ajena a las partes de sí misma y de la propia burocracia universitaria. Cobrar y pelear por un puesto, salario, es el grado técnico científico superior que predomina en toda la estructura funcional, gerencial y organizacional y de mando en la Uasd.

La teoría de sinergia es mal vista entre sí por cada una de las unidades administrativas. La falta de coordinación entre las aéreas y dependencias obstruye y opaca el desempeño institucional.  La principal tarea uasdiana es el horario tardío, y en, segundo nivel, ser parte de un grupo, candidato a rector y a vicerrector, de bajo perfil partidario al extremo de hacer de la Universidad un subsistema político envejecido y de escasa rentabilidad académica.

La Constitución, las leyes, los convenios, la ciencia, los planes, y métodos de trabajo no forman parte de la agenda operativa del funcionariado uasdiano. El técnico, funcionario y empleado no tiene con el hábito, la cultura, del estudio y lectura de la norma de la nación, y de la propia universidad, así como los avances en la teoría de gestión institucional. La filosofía institucional de la Universidad, mal diseñada, es ajena al personal técnico administrativo y docente, por igual.

El miedo al saber hacer, y a la norma regulan la abulia y el comportamiento, el carácter y la actitud desgana del personal ejecutivo, técnico y administrativo en sentido general. Las metas, propósitos, objetivos, y planes viven el sueño eterno del olvido y la indiferencia colectiva.

La Universidad está llamada a despertar, desde su interior letargo, y erigirse en un proceso dialectico cognitivo, epistémico, y gerencial  de cara a configurar el modelo universitario que reclama el estadio del desarrollo propio, de la sociedad, el Estado, el mercado y los agentes productivos, y de manera particular la familia y la ciudadanía.

La Uasd es un conuco académico creado por obreros de saber callejero y sobre todo carente de formación técnica y especializada. La ciencia administrativa y el saber organizacional se han quedado en las aulas  y les ha sido imposible descender o ascender al personal ejecutivo, gerencial y administrativo.

La Uasd tiene que iniciar por reemplazar y superar el perfil curricular del personal a todos los niveles administrativos.

Miguel Angel Severino Rodríguez















viernes, 12 de agosto de 2016

Carencias del Estado tardío



El Estado es la última institución en despertar, y de evolucionar tardío. Desde su concreción y construcción teórica, a partir de John Locke, y pasando por Rooseau, mantiene idéntico su modelo y estructura funciones, poderes, en una regresión histórico cultural y antropológica contraria a la naturaleza y a las leyes del devenir histórico y a la dialéctica y genética de las teorías de las instituciones, y al proceso de crecimiento y complejidad de la sociedad, del mercado, de los agentes productivos y las organizaciones entramadas a las cadenas de valor agregado del territorio, y en especial de la familia y de la propia ciencia.

Pero, pareciendo padecer una sinopsis  regresiva el Estado posguerra ha visto envilecer y envejecer la jurisdicción, y el Poder Judicial, y la función legislativa. Hoy, en el siglo xxi, la interdependencia y la autonomía funcional, gerencial, política, institucional y operativa de los poderes del Estado es una partitura en re menor. La jurisdicción ha sido relegada a un subsistema político, y la función legislativa, el Congreso, ha devenido ser un sello gomígrafo del Ejecutivo.

La teoría de las instituciones, en el marco de la ciencia de la administración (y sus procesos etapas de comunicación, planificación, organización, dirección y control), y la doctrina de la división del trabajo pautan la directriz que norma y regula la dinámica del crecimiento, cambio, y la complejidad en el contexto dialectico y la dinámica de las organizaciones en el devenir presente. Esta perspectiva ha sido ignorada y hoy tenemos un estado, de, carencia del Estado que lo erige en el  obstáculo mayor del estadio del desarrollo proscrito desde el envejecimiento inconcluso de la Revolución Industrial al caer otoño del 1914.

En pleno siglo xxi el Estado opera, de espalda al proceso de crecimiento, cambio y complejidad experimentado por el mercado, la sociedad y el propio sector público, con la misma estructura, envejecida, del modelo Estado moderno del siglo xvii.

Pero, lo grave del caso es que el Estado, dominicano, aun carece de un Régimen Territorial, de Jurisdicción constitucional, y de un Régimen de Ciudadanía. Contrario y de espalda a la evolución de la sociedad, y a los objetivos que cumple el Estado moderno, la teoría de las instituciones no ha superado la perspectiva soberana del pueblo de cara a la matriz ciudadana, y en procura de configurar el Estado Ciudadano, y de erigir, dar rango constitucional, al Poder Ciudadano, al referéndum revocatorio ciudadano, y a las nuevas funciones tareas poderes del Estado, Poder Contralor, Poder Municipal, y Poder Electoral, que requiere el proceso de eficacia, eficiencia y economicidad administrativa.

El modelo urbano del Estado, ministerial, jurisdiccional y legislativo y el envejecimiento de los sistemas administrativos han permitido la vigencia de la ineficacia al tal extremo que el recurso productivo, tierra, pertenezca a la jurisdicción, inmobiliaria, y con ello exhibir el hecho cierto en que más del 90% de las tierras urbanas carezca de título de propiedad. Algo igual sucede con las tierras con vocación agrícola. Esta anomalía, jurisdiccional inmobiliaria, se ha erigido en un traba de cara al mercado, al desarrollo inmobiliario, turístico, agroindustrial y urbano en sentido general.

En el ámbito sistémico, administrativo, el Estado posguerra carece de sendos sistemas de cuentas y estadísticas nacionales. Esta problemática dificulta medir y obtener el PIB a nivel regional, provincial y municipal, y con ello el PIB nacional, entre otros indicadores necesarios para cualificar y cuantificar el mercado, el modelo productivo y el estadio del desarrollo en sentido general.

La ausencia de los sistemas de cuentas y estadísticas nacionales impacta de manera negativa en el estudio de la problemática que afecta al mercado, a los recursos y a los agentes productivos, y de igual manera a las organizaciones gestoras de las cadenas de valor agregado del territorio. Esta problemática unida a la falta de un sistema de planificación prospectiva, de caracterización territorial e interactiva, afecta por igual a los sistemas de inversión pública y de presupuesto, territorial, respectivamente.

Territorializar el modelo ministerial es un presupuesto teórico, organizacional y administrativo pendiente de, y por, la gerencia moderna ausente en el Estado posguerra. Esta problemática ha contribuido a estacionar más del 57% de la población del país en las provincias periféricas y el Gran Santo Domingo (San Cristóbal, Monte Plata, San Pedro de Macorís, Santo Domingo y el Distrito Nacional). Ellas retienen en un alto % la inversión publica en desmedro del resto de las provincias y de la población lejana al centro urbano del Estado.

Un tercer problema, presente y derivado de la ausencia de los sistemas de cuentas y estadísticas nacionales y de planificación prospectiva y el estudio de la problemática territorial, es la ausencia del diseño de políticas públicas, de la agenda de desarrollo territorial, del plan municipal de desarrollo, de los perfiles, propuestas y proyectos de inversión publica y del anhelado presupuesto territorial. Atacar con eficacia esta situación adversa ha de permitir al Estado estacionar la población en el territorio de origen, descongestionar el transporte y reducir el gasto operativo de las grandes y medianas urbes. La insalubridad, la falta de agua potable, y el exceso de desechos sólidos y estercoleros provienen de la alta concentración de la población en el casco urbano del Estado.

Por otro lado, la debilidad institucional del modelo urbano ministerial y del Estado es harto evidente en un entramado de vicios a corregir una vez encarado el tema de las reformas del Estado posguerra a partir de la compleja problemática, enhiesta, que carga su envejecido patrimonio funcional, gerencial, operativo y toda su estructura sistémica pendiente de renovar y adecuar a los cambios experimentados en el devenir histórico por la sociedad en su conjunto.

Nos quedan las tareas pendientes de repensar y modelar el Régimen Territorial, el Régimen Ciudadano, el Régimen Jurisdiccional, el sistema de interdependencia de las funciones, poderes, del Estado, y sobre todo un modelo funciones poderes acorde al proceso de crecimiento y complejidad de la sociedad y los objetivos modernos del Estado.

Ha sido tarde la configuración de las carencias del Estado. Sin embargo, nos queda tiempo para tan noble propósito y desafeo..

Miguel Angel Severino Rodriguez
Contador público



domingo, 7 de agosto de 2016

Gestión en desarrollo territorial, diplomado



La Universidad Autónoma de Santo Domingo, Uasd, a través de la Facultad de Ciencias Económicas  y Sociales, y el Consejo Regional de Desarrollo Territorial, en el marco de un Convenio de Trabajo, promueven, desde la sede central y cada uno de los Centros Universitarios,  el primer Diplomado Gestión en Desarrollo Territorial. El referido evento técnico docente ha sido diseñado a partir de la necesidad y el compromiso, objetivo, del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, la Dirección de Inversión Publica y la Dirección de General de Ordenamiento y Desarrollo Territorial de iniciar para el 2018 el presupuesto territorial.

Alcaldes, regidores, técnicos municipales, legisladores, y el liderazgo de las organizaciones entramadas a las cadenas de valor agregado del territorio, y personal docente de los Centros Universitarios constituyen el público, objetivo, al cual está orientado el contenido del diplomado. La planificación prospectiva, diseño de formulación de proyectos de inversión pública, presupuesto público, problemática territorial, diseño de políticas públicas, mercado, recursos y agentes productivos, población y familia, entre otros, forman parte de los temas centrales a conocer y discutir a profundidad.

Es de interés del Estado, en el marco del sistema de planificación e inversión pública, el régimen territorial, y la ley de ordenamiento y desarrollo territorial, incoar un proceso de trabajo formativo, desde el territorio, con miras a contar con los técnicos suficientes para el estudio de la problemática territorial y el diseño de los perfiles y proyectos de inversión para el proceso de formulación del presupuesto público 2018. 

Actores de la Liga Municipal Dominicana, la Federación Dominica de Municipios, y la Federación de Distritos Municipales, la Asociación Dominicana de Municipios del Este, y la Asociación Dominicana de Regidoras  fueron consultadas en el diseño del contenido técnico docente y a la vez invitadas a participar en la formación de sus técnicos.  A finales del mes de agosto, 2016, e inicio del mes de septiembre inician sendos procesos de trabajo formativo desde varios Centros Universitarios del interior.

De igual manera técnicos de la Dirección General de Ordenamiento y Desarrollo Territorial, y de otras entidades gubernamentales y académicos interesados en la problemática del desarrollo territorial han solicitado espacios para participar en el Diplomado Gestión para el Desarrollo.

 El Consejo Regional de Desarrollo, de la Región Este, ha aportado su experticia en el marco del estudio y diseño de la agenda y estrategia de desarrollo local. En ese contexto las Mesas Técnicas Territoriales han sido herramientas eficaces de cara a identificar y conocer el saber territorial desde la experticia de las organizaciones entramadas a las cadenas de valor agregado del mercado.

El Diplomado Gestión en Desarrollo Territorial es una apuesta, un presupuesto teórico y una experticia, única, que usted no puede deja pasar.  El Estado, y el modelo ministerial urbano han tocado fondo. Una mirada hacia el territorio desde la planificación prospectiva, la inversión y el presupuesto territorial es la respuesta al olvido de los gobiernos respecto a la municipalidad y a la familia y a la población que requiere mirar, y regresar al mercado productivo desde el territorio de origen.

La Universidad Autónoma de Santo Domingo y el Consejo Regional de Desarrollo Territorial te invitan a ser parte del nuevo modelo de desarrollo local.

Miguel Angel Severino Rodríguez


El (sub)desarrollo y las ideologías del mercado

La problemática que afecta al mercado, a los agentes productivos (empresas, familias), a los gobiernos locales, al Estado / gobierno, y...