martes, 6 de mayo de 2014

el capital, eje, de una ideología y un sistema





El capital es uno de los factores productivos, clásicos, (tierra, capital y trabajo) que dio origen a una idiología, a una ideología (capitalismo), y a un sistema de mercado, capitalista, por demás.

En ese contexto los clásicos, teóricos del mercado, denominados “economistas”, consideraron que dichos factores (tierra, capital y trabajo) eran más que necesarios para el funcionamiento de la empresa, vista desde la perspectiva de la dinámica centrada en la producción de bienes y servicios de cara al mercado.

Es en la sociedad, de la Inglaterra, del siglo xviii, integrada por tres clases sociales, diferenciadas a la vez: la aristocracia, propietaria y dueña de la tierra, la burguesía, dueña del capital, y los trabajadores, actores del proceso de gestión empresarial, donde se construye y da origen a la decadente teoría económica, clásica, del mercado.

Para aquella sociedad y ocasión los factores productivos se interconectaban con la plataforma social y dinámica del mercado de la época. La aristocracia, y la burguesía justificaban sus ingresos como resultado de la retribución de los factores que poseían y que por igual destinaban a la faena productiva, respectivamente.

Esta realidad, histórica por demás, ha perdido espacio y actualidad no solo en lo que respecta a los factores productivos, sino más bien por la movilidad social desatada desde aquel entonces, la Inglaterra del siglo xviii, hasta nuestros y más que por dos vitales y centrales razones: la primera es que la estructuración socio comercial y empresarial ha dado un salto cualitativo, y la segunda porque hoy son más los factores estratégicos que reclama, para sí, el cuadro y el drama de la producción de bienes y servicios.

Hoy los actores sociales son más diversos a la vez que han sido relegados, de la dinámica comercial, la aristocracia y la burguesía, para dar paso a una diversidad social interesada y actriz del libreto de reparto de la producción de bienes y servicios. El proceso productivo factura una mayor cantidad de bienes y servicios, los que son elaborados con otros y diversos factores determinados a la vez por la dinámica social vigente y dado por el proceso de crecimiento y complejidad experimentado por la sociedad, el sector privado, el sector público, el mercado, la ciencia y la tecnología, así como una nueva estructura y jerarquía de las necesidades sociales, institucionales y humanas.

Los clásicos fueron partidarios de la creencia de que para crecer, y producir más, solo era necesario y más que suficiente el hecho de sumar mayores cantidad de los factores productivos disponibles, trabajo y capital.

Es evidente entender que ellos, los clásicos, dieron al factor capital, dada la importancia estratégica y hegemónica de la burguesía de la Inglaterra del siglo xviii, la principalía del mercado y lo erigieron en paradigma histórico del proceso productivo, teórico, doctrinal, ideológico y filosófico a la vez.

Esto viene dado y al caso por el hecho de que para el siglo xvii, de John Locke, la burguesía aliada al sector de la clase media profesional e intelectual en una alianza dominante, iniciara el proceso de dominación y superación con respecto a la aristocracia más cercana a la monarquía y bendecida y protegida por la iglesia.

Aquella ruptura, que da paso en el siglo xviii a la ilustración, ilustra bien el cambio de paradigma de la aristocracia a la burguesía (comercial e intelectual) que dan el parto feliz de la emancipación del factor productivo del capital al erigirlo como eje de una nueva ideología, el capitalismo, y de un nuevo sistema de mercado, capitalista, que entra al siglo xxi un tanto rezagado, depreciado en términos teóricos y que se prepara para dar paso al siguiente paradigma, el de la riqueza y/o la produciología, desde la perspectiva de un mercado global, universal, abierto y sin fronteras, donde el uso intensivo de los factores tecnológicos marca el día a día en la nueva ruta del comercio, sin fronteras.

El capital no fue escogido al azar como ruptura social e ideológica. Fue todo un acto de cortesía bien pensado y mejor articulado por la sociedad dominante de inicio del siglo xviii y por la intelectualidad que le sirvió de soporte teórico, académico y científico e ideológico.

La sociedad del siglo xxi asiste, sin ser convocada, al parto y a la construcción de un nuevo paradigma a nivel doctrinal, teórico, ideológico y filosófico en calidad de sustentación y soporte del sistema de mercado que los nuevos actores sociales recelen a la vez que reclaman.

Cuáles son esos factores nuevos productivos? Cuáles son esas nuevas clases sociales que reclaman para sí la paternidad de una nueva ideología y de un nuevo sistema de mercado ¿?

Cual será el factor productivo que va a sustituir a el capital en calidad eje de la ideología y del sistema de mercado del presente, porvenir?

Hablaremos de eso, en una nueva entrega.



Miguel Ángel Severino Rodríguez




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