sábado, 24 de enero de 2015

Adjetivar, no es hacer ciencia, (regionalizacion)

Contexto ideológico e ideológico
de la regionalización

..continuación

Adjetivar, no es hacer ciencia.

Jamás sentido tiene creer que la tarea nodal de la regionalización es adjetivar, a la región.

Adjetivar, la región, no la hace ni le da valor agregado en tanto no le otorga rango, categoría distintiva, novedad, ni le confiere ser objeto de una creación teórica enriquecedora y cientista, dotada de propósito, o, en el peor de los casos, de rentabilidad institucional.

Asignarle un apellido, a la región (operativa, estratégica) no le da ventaja al análisis, ni modela la propuesta. La reduce, en cambio, a un esfuerzo carente de valor, de impronta.

Pero, lo peor no queda en la categoría gramatical, en el adjetivo, pues no conforme los técnicos han modelado un entramado regional desde la perspectiva reductora de la funcionalidad, tarea, administrativa, al adjetivar y denominarla, región, operativa de planificación.

Pero, tal parece que aprendemos que la vez primera que algo opera en la presente apuesta regionalizante de la región operativa. No conforme con la presente novedad, creada, han definido otras categorías, traídas desde una lingüística prestada, la región operativa y de planificación, por igual merece reconocer acierto a otra denominación tanto infeliz de la región estratégica de re funcionalización fronteriza, la hídrica – energética, y como si eso fuera poco, la de seguridad alimentaria.

Y no se les ha ocurrido a los autores adjetivar las provincias, los municipios, el distrito nacional.

Desde esta filosofía, adjetivizante, habría que designar, crear provincia costera, arrocera, mediterránea, beisbolera, cañera, turística. Lo peor vendría a ser que por necesidad dialéctica social y del mercado, en un territorio, una cadena de valor trascienda, y, algún teórico reclamar el cambio de nombre, paradigma, adjetivo y pasar a denominar a las provincias en cada caso, particular.


Una pregunta que a fuerza burocrática se erige, ella, interrogante y señera.

Cuanta toneladas de operatividad, de planificación, de estrategia, produce el modelo, el mercado y los agentes productivos, perdón, teóricos del modelo?

Cuantas divisas, ingresos, empleos productivos esta perspectiva, adjetivizante, ha de generar o provocar en el territorio?


Las ciencias, los modelos, las teorías, las estructuras, las herramientas no son el objeto a crear en si, es decir no son un fin, son medios para una finalidad enhiesta, dialéctica y traslativa del mercado y sus actores en tanto cultivan el propósito, común, e ideado, de provocar, de manera costosiana y rentable, generar bienestar a partir del incremento de la riqueza, las divisas, los ingresos y los empleos productivos desde el entramado de las cadenas de valor del territorio.

El proyecto de regiones únicas, versión, objeto de análisis, si vale en término, es un buen ejercicio teórico que nos reduce a la simplicidad de las cosas por las cosas, sin ir más allá de las cosas, tan, solo cosas.

A la verdad que siento interés por ver el proyecto de provincias, únicas, de municipios, únicos, operativos y de planificación estratégica, energética,  hídrica, y poética migueliana, entre otros teorías.



Miguel Ángel Severino Rodríguez
Consejo Regional de Desarrollo Territorial



Continuaremos (¿)


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