domingo, 17 de agosto de 2014

la reforma agraria vestida de fracaso



Contexto histórico

La reforma agraria es un modelo productivo, de principio del siglo xix, que se inicia, en América Latina, en lo que es hoy la Republica del Uruguay (1811 y 1820), Banda Oriental, bajo el liderazgo del General José Gervasio Artigas. 
Un siglo más tarde la reforma agraria  se traslada, a México, de las manos de la revolución popular desarrollada por Emiliano Zapata por los años 1911.
En Colombia la reforma agraria surge con la Ley 200 de 1936, y se consolida con la Ley 135 de 1961 Sobre Reforma Social Agraria, modificada por las leyes 1 de 1968, 4 de 1973 y 30 de 1988.
En Venezuela Ley de Reforma Agraria aparece en el 1945 (Gobierno del General Isaías Medina Angarita), y tres años más tarde  llega la Ley de reforma agraria de 1948 (Gobierno de Rómulo Gallego). La  Ley de Reforma Agraria de 1960 (Gobierno de Rómulo Betancourt) y la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario del 2001 terminan el ciclo jurídico -una de las leyes habilitantes (Gobierno de Hugo Chávez).
En Guatemala mediante el Decreto 900 (Ley de Reforma Agraria), promulgado por el gobierno de Jacobo Arbenz Guzmán, en 1952, surge el proceso de la reforma agraria.
En tanto que en Bolivia el Gobierno de la Revolución Nacional mediante el Decreto-Ley No. 3464, del 2 de agosto de 1953 aparece la Reforma Agraria en la presidencia del Dr. Víctor Paz Estenssoro. Mas reciente aparece  la Ley del Servicio Nacional de Reforma Agraria (Ley 1715 de 18/10/1996).
En Cuba la primera Ley de Reforma Agraria de 1959 es reemplazada por Segunda Ley de Reforma Agraria de 1963.
En Costa Rica Ley Nº 2825 de Tierras y Colonización de 1961.
En la República Dominicana Ley de Reforma Agraria Na 5879 del veintisiete del mes de abril de 1962, por la Ley Agraria de 1973

La reforma agraria chilena es el proceso de transformación del agro chileno que se desarrolló entre los años1962 a través de la Ley de Reforma Agraria de 1962 (Ley Nº 15020), reemplazada por la Ley de Reforma Agraria de 1967 (Ley Nº 16640) vigente hasta 1974.

En el Perú Ley de bases para la Reforma Agraria de 1963 bajo Ricardo Pérez Godoy, Ley de Reforma Agraria del 21 de mayo de 1964 bajo Fernando Belaunde, y Decreto Ley Nº 17716 del 24 de junio de 1969 bajo Juan Velasco Alvarado (Todas las normas fueron derogadas por el Decreto Legislativo N° 653 de 1992)

En Ecuador Ley de Reforma Agraria y Colonización de 1964, modificada por la Ley de Reforma Agraria, de 1973 Ley de Desarrollo Agrario, de 1992 (deroga la anterior).

Rasgos en común

Cada una de las reformas agrarias en América Latina tiene como común denominador las siguientes características:

a)      el reparto de tierras a los indígenas, y campesinos,
b)      democratizar la tenencia de tierras
c)      integrar al campesino, sin tierras, a un modelo productivo
d)      incorporar a la producción millones de tareas de tierras ociosas 
e)      incrementar la producción y los atores agropecuarios
f)        desarrollar una sociedad rural a partir de las cadenas de valor agropecuaria
g)      crear las bases y las condiciones para entramar la agropecuaria a la industria del agro
h)       hacer de la reforma agraria un instrumento, a la vez que una estrategia para el desarrollo rural
i)         impulsar cambios en la zona rural, en la región, con miras a lograr respaldo político del ciudadano rural, a través de la reforma agraria reformista o capitalista con miras a neutralizar el paradigma de la reforma agraria de Cuba..
j)         vincular la reforma agraria al proyecto crediticio de la cooperativa


Resultados, varias décadas después

En toda América, y en especial en la Republica Dominicana, la reforma agraria constituye el peor de los fracasos. Los gobiernos han vestido de olvido, dejadez, e indiferencia colectiva, y complicidad un modelo productivo que bien pudo ser y hacer la diferencia, contener la migración rural, que hoy representa más de un 70% y que en algunos casos como el de Sabana de la Mar, provincia de Hato Mayor, la población urbana es hoy  mayor del 91% de la población.

Lo grave de la situación es que la escasa población rural, de hoy, no se debe a algún modelo de desarrollo de características urbanas, y más bien es una consecuencia del fracaso de la reforma agraria, como modelo, herramienta y estrategia, pues los gobiernos han entendido que con repartir tierras, pura y simple, la reforma agraria había logrado su cometido: craso error.

Hoy, más del 90% de las tierras pertenecientes a la reforma agraria está en manos de terceros, terratenientes, ganaderos, y agricultores, ajenos por demás a la reforma agraria.

Ahora bien esta situación no es ingenua, en tanto es harto conocido que no hay inocencia alguna en esta realidad.

Estudios, realizados por el Instituto Agrario Dominicano y el Consejo Regional de Desarrollo Territorial  (Mesa Técnica de la Reforma Agraria), revelan, conforme a documentos probatorios, que la reforma agraria, en la Republica Dominicana, es un negocio inmobiliario como otro cualquiera.

En varias localidades los parceleros y campesinos se ven compelidos para poder subsistir tienen que arrendar, a terceros, pequeños predios, pertenecientes a la reforma agraria, para poder subsistir. En otras ocasiones las propias autoridades rectoras de la reforma agraria, Instituto Agrario Dominicano, desplazan a los parceleros con el pretexto de asignarles parcelas en terrenos, inexistentes, con miras a favorecer a terratenientes o empresarios inmobiliarios.

Las ventas, pura y simple, de los terrenos pertenecientes a la reforma agraria se ha convertido en una actividad cotidiana donde gestores inmobiliarios, alrededor de la reforma agraria, negocian al mejor postor las parcelas pertenecientes a los asentamientos campesinos.

El problema, fracaso, de la reforma agraria ha llegado a un nivel, extremo, en que los gerentes provinciales y regionales, responsables de la gestión institucional, han llegado a la conclusión de no sanear ni auditar la posesión, el estatus, de las tierras pertenecientes a la reforma agraria, pues ellos  consideran que la reforma agraria ha fracasado. En tal sentido consideran, ellos, que no rentable, socialmente, sanear, recuperar e iniciar, en firme, el proceso de titulación de las tierras, con el que se ha comprometido el superior gobierno, bajo la premisa de que no hay condiciones objetivas y concretas para una reforma agraria que lo único que hace es repartir tierras a cielo abierto y al margen de todo una propuesta de desarrollo integral, con mercado seguro, servicios, y crédito oportuno.

El Instituto Agrario Dominicano, desde sus orígenes 1962, ha repartido más de 10 millones de tareas, de las cuales más del 90% está abandonada y en manos  de terceros ajenos a la finalidad de la propia visión reformista agrarista.

Características comunes del fracaso de la reforma agraria

Las razones principales responsables del fracaso de la reforma agraria en la Republica Dominicana, y toda América Latina se debe a unos que otros factores, y que a juicio de expertos que han estudiado la problemática son, entre otras no menos importantes, las siguientes:

a)      reparto puro y simple de tierras
b)      ausencia de un modelo productivo de fincas, aldeas, agropecuarias eco turísticas
c)      carencia de una visión rural urbana entramada a la reforma agraria  desde una perspectiva moderna, con servicios, características, y perfiles urbanos
d)      ausencia de mercado seguro para la producción agropecuaria
e)      inexistencia de una propuesta de industrialización en calidad de estadio superior a erigir a partir de la producción agropecuaria de la reforma agraria
f)        carencia de una escuela regional agropecuaria para padres, hijos y todos los trabajadores vinculados a las tareas y proyectos agrícolas..
g)      falta de titulación, definitiva, de los terrenos pertenecientes a la reforma agraria
h)       falta de crédito, supervisado, a los parceleros..
i)         la no existencia de un grupo de técnicos, asesores y consultores, permanentes para brindar asesoría técnica a los parceleros
j)         descuido y abandono, total, de parte de los administradores de los proyectos asignados por las entidades rectoras de la reforma agraria
k)       la no vinculación o ausencia de un plan piloto, exclusivo, de reforma agraria para los ingenieros agrónomos, veterinarios con miras a servir de fincas experimentales donde ellos puedan poner en prácticas sus vivencias, conocimientos y desarrollar investigaciones para mejorar la genética, pecuaria,  y producción agrícola
l)         ausencia de una cooperativa agropecuaria regional para asegurar la comercialización y pago, justo a tiempo, de las cosechas
m)    el no pago de los terrenos expropiados a los terratenientes para destinarlos a la reforma agraria en el contexto de la cuota parte
n)       falta de una entidad, publica, con fondos suficientes para financiar los proyectos entramados a mercado seguro de la reforma agraria en sentido general
o)      la no existencia de una entidad, jurídica, corporativa integrada por los parceleros y técnicos para servir de medio, gestora, a la vez que defender los intereses de la reforma agraria  
p)      falta da seguimiento y calidad moral de las entidades y los funcionarios responsables del proceso  y la reforma agraria como modelo productivo y
q)      falta de seguimiento de parte del Estado y los gobiernos de turnos..

Sin lugar a dudas que la reforma agraria, en la República Dominicana, ha sido uno de los grandes fracasos teniendo como principal responsable al Estado y a los gobiernos de turnos en calidad de protagonistas de un reparto, libreto, de peor texto.

Sin embargo, tal basto fracaso no nos debe comprometer al olvido, por lo que hay que dar la cara al problema, fracaso, y retar el desafío que implica y conlleva rescatar del olvido tan noble propósito programa, la reforma agraria.

Relanzar la reforma agraria es el reto del presente y de los actores presentes de un liderazgo que parece ha sucumbido a los errores del pasado presente.

Pero, si miedo a las circunstancias y con el merito de desafiar los peligros hemos considerado oportuno, justo y conveniente respaldar los esfuerzos del superior gobierno respecto a la titulación de las tierras del Estado perteneciente a la reforma agraria, comunera, la municipalidad y el Consejo Estatal del Azúcar.

Sin la titulación de la propiedad, privada, en este caso de las tierras de la reforma agraria, no es posible superar el estado de miseria y pobreza muy presente en las distintas zonas rurales de la región sureste y todo el país.

La Comisión Permanente de Titulación de los Terrenos propiedad del Estado el próximo 14 de noviembre del 2014 va a cumplir sus dos primeros años. Su segundo aniversario estará precedido por un rosario de obstáculos y pobres resultados.

El Consejo Regional de Desarrollo Territorial, en sus dos primeros Congresos, el primero celebrado en diciembre del 2012 y el segundo en abril 23 de 2014, ha venido exigiendo mayores energías y respaldo, de parte de las autoridades y del propio Poder Ejecutivo, con miras a lograr tan noble propósito, la titulación definitiva de las tierras de la reforma agraria.

En ese mismo contexto hemos tramitado al Poder Ejecutivo, al Instituto Agrario Dominicano y a la propia Comisión Permanente de Titulación de los Terrenos propiedad del Estado. Los resultados brillan por su ausencia.
El país no puede apostar por otro fracaso, en este caso, de parte de la Comisión Permanente de Titulación de los Terrenos propiedad del Estado. De fracasar el proceso de titulación de las tierras, como parece ser, habría que buscar los responsables de tal fracaso en sectores enquistados en la entidad rectora de la reforma agraria que tratan con manos de seda a los terratenientes que han obtenido la propiedad, de manera irregular, de más del 70% de las tierras pertenecientes a la reforma agraria en todo el país y de manera patética en la región sureste.

Qué hacer?

Hemos tenido a bien sugerir engavetar, cerrar, el Instituto Agrario Dominicano y el modelo de reforma agraria, dado su fracaso en el país y toda América Latina, y en cambio crear el Instituto de Desarrollo Territorial Rural para trabajar el campo desde una perspectiva rural urbana a partir del modelo productivo de fincas, aulas, agropecuarias eco turísticas entramadas a las cadenas de valor del territorio y a mercado seguro.

Cerremos la inmobiliaria de la reforma agraria.

El campo dominicano no resiste vivir otro fracaso.

Manos a la obra!

Miguel Angel Severino