jueves, 27 de agosto de 2015

El país tiene que cambiar y empecemos por Hato Mayor.



He revisado unas que otras conversaciones en las redes de interlocutores, de las partes, respecto a las posibles candidaturas a Senador por la provincia de Hato Mayor.

Unos se quejan cuando alguien, con o sin razón, hace uso de los espacios de una prosa quizás no menos irreverentes que la estela de miseria, pobres y pobrezas, sobre todo, cuando las estadísticas no logran superar la realidad deprimente que no tiene otros responsables que aquellos que pretenden prolongar mediocres desempeños desde el congreso unos y desde otras instancias los demás.

Hato Mayor es una de las diez provincias más pobres. Sus cifras alarmantes, sin mentir, no logran superar la realidad. Hay más pobreza, miseria y pobres  en los barrios y campos que los que cuenta la Oficina Nacional de Estadísticas, pues estas son estáticas en tanto la realidad dinámica. Y la pobreza, la miseria y los pobres no se paran de crecer: se multiplican de manera exponencial.

Y como es posible esconder la triste, mal oliente, y estercolera realidad de los ríos Magua y España (o Paña Paña), y las cañadas, pasajeras, citadinas que recogen cielo abierto los desechos hospitalarios, fecales y cloacales de un municipio de una población en crecimiento fractalario por demás.

Las fotos, de una realidad, superan las estadísticas, pues cada día, cada semana, mas desechos hospitalarios y fecales van camino a los ríos y cañadas que cual corredor metropolitano circundan la ciudad de Hato Mayor del Rey.
Otro rasgo, signo, de pobreza son las faltas de pudor, ajeno, que implican las repartideras de mochilas, cuadernos, libros, para los estudiantes y en otras ocasiones otros tipos de reparto en los días de las madres.

Ahora bien, cada una de estas dadivas, del erario, vienen a corroborar a las estadísticas en la realidad de cientos de familias, pobres, que van en pos de una reparto de lo ajeno por tarea legislativa.

Pero, no hemos visto estos repartos para los hijos o las madres de los Barceló, los Papaterra, los Polanco, los Corripio, los Bermúdez, los Bonetti, los Ramos (de la Sirena), los Cuesta, los García (Ferreteria Americana). No, jamás.

Los repartos y regalos se hacen entres los pobres y los vestidos de miseria.

Los repartos de juguetes y mochilas, todos, son para los pobres y los afortunados de la miseria que han multiplicado los gobiernos morados.

Las estadísticas oficiales, de la Oficina Nacional de Estadísticas, del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, del Ministerio de Agricultura, del Instituto Agrario Dominicano entre otros estudios realizados por organismos internacionales como el PNUD, el BM o el FMI no son partidarias ni políticas. Sirven a una realidad concreta, la que miden.

No hay dudas de que los funcionarios morados, en especial en Hato Mayor, no han están a la altura de las circunstancias y solo salen a llevar migajas de miserias en ocasiones donde se refleja más viva la pobreza  la miseria en cada caso.

Hato Mayor tiene uno de los indicadores más altos en lo que respecta a familias pobres por municipio y sus respectivos distritos municipales. En Mata Palacio más del 92% de las familias son pobres, en Yerba Buena el 86%, en las Cañitas el 76%, y en los Hatillos el 72% de las Familias, son pobres.

En el Valle el 69.7% de las familias son pobres,  en Sabana de la Mar el 61.6% y en el municipio de Hato Mayor del Rey el 54%, de las familias son pobres.

Y un dato muy revelador de la miseria y la pobreza lo constituye el hecho de que en la provincia hay más de 1500 niños, crónicamente, desnutridos.

Miles de hogares de hogares (19%) carecen de inodoro y/o letrinas.

Y para concluir más de 100 mil hateros viven fueran del territorio en un exilio forzado por la miseria y la pobreza generalizada.

Una provincia donde más del 52% de los hogares usa letrinas, en pleno siglo xxi, revela, por sí solo, el descuido y la falta de atención de las autoridades nacionales y locales. En estos el Senador es un actor comprometido y responsable, por demás, del estadio de la miseria que pulula por doquier.

Y qué decir respecto a que más del 90% de los solares urbano y las tierras con vocación agrícola no tienen título de propiedad?

No hay mano de obra especializada en más del 90% de las familias en tanto carecen de capital para constituir Unidades Productivas con miras a salir del estadio de la pobreza.

El senador y dos o tres académicos sí que juegan a la politiquería barata al querer compartir sus culpas y desconocer sus responsabilidades ante este cuadro de pobreza que presenta la provincia de Hato Mayor durante las últimas dos décadas.

Ya el pueblo de Hato Mayor despierto los oídos tiene, buena vista y voz para denunciar a los actores, baratos de la demagogia, de la politiquería y el engaño ciudadano.

El país tiene que cambiar y empecemos por Hato Mayor.

Hato Mayor merece lo mejor.

Miguel Angel Severino