domingo, 3 de mayo de 2015

El Estado Municipal, y territorial..



El Estado moderno, urbano, es la entidad, política, que menos ha evolucionado en el tiempo. Su visión, misión, estructura, tareas y naturaleza y perspectiva urbana han relegado a la realidad rural  y suburbana al ostracismo. El territorio constituye, de por sí, el ultimo olvido del Estado en pleno siglo xxi. Qué decir de la población, la soberanía  y la inversión pública en el municipio, y municipal!

La estructura, poderes, funciones, y los sistemas administrativos le confieren al Estado,  modelo operativo, un aire, y un toque urbano no visto ni analizado por la ciencia política, antes y el presente. Esta perspectiva no ha sido objeto de estudio por la sociología, la historia reciente, y la antropología moderna.

Los Poderes del Estado, Ejecutivo, Judicial y Legislativo, operan desde el centro del Poder político de la nación, la capital de la Republica, en nuestro caso, del Distrito Nacional. Sin embargo, si bien es cierto que estos tienen representaciones, en el territorio, no es menos cierto que carecen de valor agregado a nivel gerencial y operativo, lo que permite que el modelo,  que genera cada vez más, pobres, miseria y pobreza, se multiplique de manera eficiente en el tiempo.

Conviene, ante todo, estudiar el presente fenómeno  a partir de los elementos que comportan el Estado moderno, a saber, el territorio, la población y la soberanía en el contexto de los sistemas de planificación, inversión, presupuesto (finanzas publicas), ministerial, legislativo, la municipalidad, y el modelo productivo primario.

La problemática propia del territorio, la población y la soberanía, en el contexto del Estado moderno, no han sido estudiados a partir de los elementos que lo constituyen, sus estructuras, tareas y funciones. La operatividad en y desde el territorio, municipio, de parte de los organismos constitucionales, .. y sobre todo del Gobierno responsable de la gestión del Estado es muy precaria y poco relevante.

Este hallazgo, del modelo urbano del Estado moderno, presenta otras distorsiones entre las cuales se destacan la migración rural, la demanda creciente de servicios en la zona suburbana y urbana (territorial), y la inseguridad ciudadana rural, suburbana y urbana.

El carácter urbano del Estado tiene y de manera especial el sistema presupuestario un dejo de olvido respecto al territorio rural, a la ruralidad, al mercado y a los agentes productivos. Pero, la problemática de la falta de titulación que presenta más del 80% de las tierras del Estado, los Ayuntamientos y privada a nivel rural, suburbano y urbano revela la inmadurez del Estado y la insensibilidad de parte del funcionariado.

Por otro lado la política fiscal queda atrapada por el modelo urbano. El territorio, la ruralidad, solo participa del modelo en cuanto al aporte al producto interno bruto, y a los ingresos fiscales, y a la población, ciudadanía, ‘’ejercer’’ el voto en cada cuatro años.

El ciclo presupuestario, integrado por las fases de formulación, discusión, programación, aprobación y ejecución, presenta un sesgo rural no abordado por los estudiosos de las finanzas públicas y el mercado.

El presupuesto público, principal herramienta del desarrollo, formulado y aprobado, solo contempla la problemática de las grandes ciudades dejando de lado lo rural, los municipios y pueblos situados en la periférica territorial y lejana del centro urbano del Poder.

Esta situación, sumada a la falta de titulación de las tierras del Estado, los ayuntamientos y privada, ha contribuido al fenómeno creciente desde la década de los sesenta a la migración rural hacia los grandes centros urbanos.

En cuanto al modelo ministerial, urbano, del Estado, nos revela un cúmulo de hallazgos que inician con el presupuesto, la súper estructura burocrática, los recursos humanos, tecnológicos y financieros, así como las maquinarias y todo el proceso de gestión institucional y administrativo.

Las dependencias ministeriales, en el territorio, carecen de recursos humanos, maquinarias, presupuestos  y auto gestión en tanto dependen, de la sede central y sus procesos gerenciales, hasta para el desembolso de una caja chica.

Los ministerios en el interior constituyen un entramado de botellas y dispendios clientelar del erario.

Toda la problemática que afecta al concierto de entidades entramadas a las cadenas de valor del territorio, y todas las obras de interés de las distintas comunidades son excluidas por los sistemas administrativos de planificación, inversión y presupuesto, ministerial y legislativo del Estado moderno, urbano.

El sistema de planificación no mide el aporte del territorio al producto interno bruto, ni a los ingresos fiscales. De igual manera el sistema de inversión pública no toca tierra firme en el territorio debido al sesgo sistémico y burocrático que lo erige, urbano, y a la falta de voluntad, visión y compromiso del liderazgo nacional.

El sistema de planificación, y el organismo rector y central del sistema de desarrollo y ordenamiento territorial parecen desconocer el hecho, cierto, de la problemática que afecta al territorio y que tiene que ver con la falta de titulación de las tierras del Estado, los ayuntamientos y privada. Sin lugar a dudas este drama tiene un impacto real en el riesgo mercado, en la extra legalidad del recurso productivo tierra, en la alta tasa de interés bancario, en la migración rural, y, sobre todo, en el modelo productivo primario.

No existe un vinculo administrativo, operativo,  entre el sistema de planificación y de inversión pública, la problemática territorial y las entidades entramadas a las cadenas de valor agregado que permita cualificar y/o cuantificar el referido fenómeno, respecto al diseño de propuestas, y proyectos con miras a territorializar el ciclo presupuestario desde las fases de formulación, discusión, programación, ejecución, seguimiento y evolución de cara a dar al traste con la inserción formal en el presupuesto, de la nación, de las obras municipales conforme al aporte del territorio al producto interno bruto y a los ingresos fiscales.

De igual manera la carencia de titulación de las tierras aleja la inversión y a los inversionistas nacionales y extranjeros.

La deuda social contraída por el Estado moderno, urbano, respecto al territorio es enorme y ancestral. Pobres, pobreza y miseria en un territorio rico es la paradoja del siglo xxi a superar en el contexto del estadio del Estado municipal, territorial.

Nuestra próxima entrega estructura y tareas del Estado municipal.


Miguel Angel Severino