jueves, 17 de marzo de 2016

Candidaturas Ciudadanas I



Los partidos políticos tienen sus génesis en la quiebra de la sociedad feudal, y su transición hacia la sociedad industrial, en un contexto, histórico, cuando la burguesía requería de un modelo y estructura organizacional para sustituir el estamento, estrato, de la nobleza, clero, que respondía a los criterios feudales en cierne como modelo, entramado, de lo que hoy conocemos como Partido, político.

De la sociedad estamentaria, compartimiento estanco (de la nobleza, el clero, tercer Estado, muy propia del feudalismo y el Antiguo Régimen), cerrado, pasamos al modelo partidario, político, erigido, marcado, a partir de las clases sociales. Este último, el modelo partidario, es una construcción de la sociedad moderna, de finales del siglo xvii, el último tercio del siglo xviii, y énfasis en la primera mitad del siglo xix en la Inglaterra y los Estados Unidos de Norteamérica.

Tanto el modelo estamentario, de la sociedad feudal, como el partidario, democrático, surgido con el Estado moderno. Ambos han cumplido su rol y misión. Cada uno ha dejado una estela de sombras y luces, uno más que otro.

Los dos modelos, cada una en su época,  fueron y son herramientas destinadas a servir de puente, vinculo, y sobre todo de política de tipo instrumental para establecer una mejor relación entre la sociedad, el pueblo, el mercado, los agentes productivos, la familia y el ciudadano respecto al Estado / Gobierno. El derroche de pobreza, miseria, y la multiplicación de los pobres nos reclama, hoy más que ayer, una reflexión profunda respecto lo caro y costoso del sistema de partido, constituyendo una carga para el Estado y la sociedad, y que el saber, filosófico, del siglo xxi está llamado a superar en el corto plazo.

El proceso de crecimiento y complejidad experimentado por la sociedad, el mercado, el sector privado, el sector público, las ciencias administrativas, y la tecnología y sobre todo por la escasa evolución experimentado por el Estado moderno nos obliga a auditar la estructura, poder, funciones y tareas del propio Estado / gobierno, y en especial el modelo político partidario democrático en el contexto del sistema político de la Republica que parece agotado, por igual.

El parto del Estado moderno, a partir de la controversia y el conflicto fiscal, comercial, nos ha legado un Estado Jurisdiccional tardío, y sobre todo divorciado del mercado, de los agentes productivos, y el concierto de las organizaciones vinculadas a las cadenas de valor agregado del territorio. Los partidos no han podido quebrar, ni superar el estadio de involución del Estado moderno que erige y sugiere la problemática que hereda y reproduce la sociedad del siglo xxi.

El Estado lo comportan, a saber, tres elementos: territorio, población y soberanía. Su génesis lo constituye la controversia y el conflicto entramados a la problemática del mercado, y la ausencia de un modelo productivo alrededor de la familia, en calidad de agente productivo transversal del estadio tardío del desarrollo que ha profundizado el modelo político, partidario, en tanto ha devenido a, y en , ser una carga parasitaria para las finanzas públicas y un impuesto, improductivo, vía las debilidades del modelo de gestión del gobierno, a los agentes productivos, en detrimento del capital de trabajo de estos, los agentes productivos.

El Estado jurisdiccional ha hecho de la función política un compartimiento estanco judicial que multiplica las trabas burocráticas del desarrollo tardío, a la vez que encarece y enmaraña la gerencia administrativa que le es propia y característica de un modelo temporal que traba la fluidez del mercado, el desarrollo inmobiliario, la banca y la generación de riquezas, divisas, ingresos y empleos productivos.

El modelo de relación entre el Estado, gobierno, el mercado, y los agentes productivos ha sido alterado por la gestión política y su estructura organizacional  y operativa, per se.

Los Partidos políticos, hijos del Estado jurisdiccional, han multiplicado el modelo y el carácter ineficiente de este, el Estado. El entramado organizacional, el encuadramiento operativo de la militancia y de los dirigentes los conviertes en un modelo piramidal, y ajeno a la democracia, per se, que los sostiene y erige en dictadura, delegada, estatutaria.

La teoría de la jerarquía, de la división del trabajo, el principio de la norma, y la doctrina, clausula,  de la reserva y la concentración de y del Poder, en la cúpula partidaria, y el Jefe de la organización política, han secuestrado la pluralidad, y el espíritu democrático partidario. En virtud de ello la militancia, la organización, los dirigentes no son más que parte del modelo de encuadramiento político que sirve a la usurpación y concentración del poder en manos de una casta, minoría, autoritaria.

Este modelo, agotado, político, partidario, ha secuestrado el mercado, las finanzas públicas, el gobierno, para sí, y ha obstaculizado la evolución tardía del Estado desde el siglo xvii hasta la sociedad del siglo xxi.

Tal parecería que el pensamiento, filosófico, que da soporte al modelo político, partidario, democrático, ha envejecido, pobre, y a la vez renunciado a su propia evolución. Desde esta perspectiva hemos decidido apostar por el modelo de Candidaturas Ciudadanas para la sociedad del siglo xxi que aspira a profundizar la democracia ciudadana a partir de la ciudadanía soberana y dueña de sí misma y para sí.

Continuaremos en nuestra próxima entrega, con la estructura, naturaleza y tareas del modelo político de las Candidaturas Ciudadanas.


Miguel Angel Severino 

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