martes, 14 de junio de 2016

Política fiscal en vía contraria



Voceros autorizados del gobierno han colocado el tema de la reforma fiscal en la palestra pública, y lo han hecho a modo de advertencia antes el inminente colapso de las finanzas públicas, y sobre todo preocupados porque el gobierno tal parece que se acerca a una situación de quiebra, insolvencia financiera y/o cesación de pagos.

Pero, hagamos una reflexión.

Qué es la política fiscal? Qué sabe el pueblo, el país, la ciudadanía cuando el gobierno habla de política o reforma fiscal? Qué procura el gobierno al hablar de reforma fiscal?

La política fiscal es una avenida de doble vía y cuando los conductores fiscales, presupuestarios, tributarios, financieros, monetarios, crediticios del gobierno conducen al margen de las normas o van y vienen en vía contraria estamos antes un eminente peligro e irracionalidad de la gestión p públicas en manos de inexpertos y aprendices o antes ambiciosos depredadores del mercado, el erario y las finanzas públicas.

La política fiscal es una rama de las finanzas públicas que trata de la política del gasto público, y de la política tributaria o de los ingresos públicos. La primera, la política fiscal, procura mantener el equilibrio del mercado.

Ahora bien. A qué (?) tipo de reforma fiscal se refiere el gobierno cuando invita a los agentes productivos y al conjunto de organizaciones entramadas a las cadenas de valor agregado del territorio a apretarse los cinturones antes la inminencia de una reforma fiscal.

Conversando con expertos, la semana pasada, respecto a la panorámica fiscal del gobierno hemos convenido en respaldar la intención del gobierno para el diseño y ejecución de una política fiscal. Pero, por dónde comenzar? Por la política de gasto, pues esta es la condicionante de la política tributaria respecto a establecer el tamaño o nivel de los ingresos públicos. En ese sentido una reforma tributaria no es posible si previo no tratamos, primero, la reforma fiscal del gasto público.

Sin embargo, como las pretensiones del gobierno no son las de aceptar como prioridad trabajar en el marco de la reforma de la política fiscal, primero, el gasto público, se advierte que las autoridades, que ellos, tienen un interés por la reforma fiscal, en vía contraria.

Ahora bien, al país, al mercado, a los agentes productivos, a la ciudadanía, a las familias no les conviene transitar en vía contraria pues entraríamos en una curva peligrosa teniendo al final, de la curva, una situación de insolvencia colectiva.

Antes la lógica del mercado se hace más que necesario e impostergable iniciar por la reforma del gasto público en virtud de que un Estado con un territorio que no supera los 50 mil kilómetros cuadrados de tierra está obligado a la racionalidad administrativa territorial, política, financiera, presupuestaria.  En un territorio tan pequeño hay 31 provincias y un distrito nacional, 155 municipios y 238 distritos municipales. Por otro lado, hay 23 ministerios, dos cámaras legislativas, una jurisdicción superabundante e ineficiente, y docenas de organismos innecesarios. El país no debe tener  más de 13 provincias, cincuenta municipios y cien distritos municipales y a nivel legislativo operar con una sola cámara, de senadores.

Siguiendo la agenda e interés del gobierno de reforma fiscal es oportuno sugerir una reforma al aparato institucional del Estado de cara a reducir el gasto público, primera fase o etapa para una reforma fiscal. En tal sentido entre los expertos en finanzas públicas se habla de eliminar trece (13) ministerios. La mayoría deben ser integrados como direcciones, o departamentos, en los restantes, ministerios. La cámara de diputados, la liga municipal dominicana, el instituto de la vivienda, el instituto de auxilios y vivienda, la oficina de ingenieros supervisores de obras del Estado, el consejo estatal del azúcar, bienes nacionales deben ser eliminados y salvo raras excepciones unos que otros fusionarlos o ubicarlos como unidades operativas en los ministerios vinculantes.

Las corporaciones de acueductos y alcantarillados deben pasar a ser departamentos de los ayuntamientos. Fusionar el instituto de recursos hidráulicos con el instituto nacional de agua potable y crear el Ministerio del Agua. De igual manera proceder con todos los organismos de transportes a eliminar y/o fusionar, y crear el Ministerio de Transporte.

La República Dominicana es el único Estado con dos organismos superiores de control la Contraloría General de la Republica y la Cámara de Cuentas. Estos organismos hay que fusionarlos en la reforma del Poder Contralor.

Qué hacer con la jurisdicción del Estado?

Por de pronto eliminar el Consejo Nacional de la Magistratura y reformar el Poder Judicial para que los jueces, todos, sean electos por el voto ciudadano. Una vez electos los jueces en una asamblea han de escoger, ellos, los funcionarios del Poder Judicial. De entrada se hace necesario eliminar la jurisdicción inmobiliaria en virtud de que la misma atenta contra el mercado, pues el protocolo de temporalidad hace que el registro de un título de propiedad dure hasta diez años.

No es posible que un país carente de un modelo productivo viable, y con pocos agentes productivos, tenga tan altos niveles de exenciones fiscales, exoneraciones de impuestos, subsidios, erosión y evasión fiscal. Se impone la eliminación de las exenciones, exoneraciones y subsidios a la vez que mejorar la gestión tributaria para reducir a su minina expresión la erosión y la evasión fiscal.

Una vez terminado con la reforma y estructuración del Estado están dadas las condiciones para fijar la estructura y niveles del gasto público.

En cuanto a la reforma tributaria el país requiere, primero, resolver la problemática de falta de titulación de las tierras (rural y urbana) creando para ello un sistema administrativo de titulación de tierras, ventanilla única.

En segundo lugar, por el lado de la reforma tributaria, diseñar e implementar un conjunto de políticas públicas orientadas a lograr que el universo, posible, de las familias dominicanas se convierta en agentes productivos.  La titulación de las tierras es el eje transversal para lograr este propósito.

En un tercer estadio se hace necesario crear un sistema, administrativo, que permita la administración tributaria conocer los hechos que graban el sistema tributario de cara a reducir a cero la erosión y la evasión fiscal. Una vez logrado este objetivo, de política fiscal, reestructurar el modelo tributario en cuanto a los tipos de impuestos y niveles de tasas impositivas que permita al mercado y a los agentes productivos no traspasar al gobierno el capital de trabajo vía impuestos.

Manejar en vía contraria es perjudicial para el mercado cuando se trata de la política fiscal.

Miguel Angel Severino Rodríguez

Contador publico