viernes, 10 de junio de 2016

Ni vencidos ni perdedores: Protocolo para la Gobernabilidad



Ante el fracaso de las elecciones el pueblo no puede ser el único perdedor. En tal sentido el momento reclama del liderazgo político, de los agentes productivos, de las organizaciones entramadas a las cadenas de valor agregado del territorio, del liderazgo académico e intelectual,  y del gobierno, una reflexión profunda y un gran sentido de responsabilidad, histórica, presente.

A la sociedad poco o mucho le importa quién o quiénes hayan perdido, o  quién o quiénes hayan ganado. Más de seis décadas de democracia son más que suficientes para la sociedad aprehender lecciones respecto a que cada vez hay más familias pobres, más miseria y mayores niveles de pobreza en la zona rural, sub urbana y urbana.

El hecho cierto de que en el Gran Santo Domingo y las tres provincias colindantes, San Cristóbal, Monte Plata y San Pedro de Macorís, viva más del 50% de la población del país deja mucho que desear. Un fenómeno territorial migratorio que tal parece que escapa al olfato de técnicos y especialistas rectores de la toma decisional a nivel político y gubernamental.

Cómo es posible que en el municipio de Sabana de la Mar viva en la zona urbana más del 93% de la población, y que en Mata Palacio más del 93% de las familias sean pobres? Para citar tan solo dos ejemplos.

Es posible que el liderazgo político, académico, intelectual,  empresarial  y los técnicos del gobierno no hayan reparado respecto a que somos un Estado que no llega a los 50 mil kilómetros cuadrados de tierras, y tiene, conforme a los expertos bancarios, más de 120 mil kilómetros cuadrados de tierras en títulos falsos?

Ha reparado la sociedad en que la Constitución política carece de un Régimen Territorial, de un Régimen Jurisdiccional o Poder Judicial, y de que el Estado dominicano opera con un solo Poder, el Ejecutivo, en tanto el judicial se ha convertido en un subsistema político y el legislativo en un sello gomígrafo del Poder Ejecutivo?

Ha reparado el liderazgo político en que el gobierno, cada año, por concepto de pasivos financieros, genera una deuda por más de 150 mil millones de pesos? Y qué ha dicho, ese mismo liderazgo, respecto a que el gobierno pierde más de 200 mil millones de pesos, cada año, por concepto de subsidios, erosión, exenciones y evasión fiscal? Dinero más que suficiente para impulsar una Agenda de Desarrollo Territorial.

Sabe el liderazgo político que el hecho de que más del 80% de los terrenos urbanos carezca de título definitivo de propiedad crea el riesgo mercado, y este, riesgo mercado, impacta de manera negativa en el alto costo del dinero, tasa activa de interés bancario? Igual sucede con las tierras con vocación agrícola en la zona rural del país en que más del 86% carece de título definitivo de propiedad.

El mercado y el sistema capitalista descansan en el principio, doctrina, de la propiedad privada, el cual esta entramado al título de propiedad del recurso productivo tierra. Podíamos reseñar docenas de problemática, mas, que afectan al mercado, a la familia, a los agentes productivos, y a las organizaciones empresariales y todo el sector privado.


Sin embargo, antes tales males, sin precedentes, por los que atraviesa el Estado y toda la sociedad, la ciudadanía espera que la oposición y el gobierno den una lección de civismo, y por vez primera, sin importar el color de la victoria o los colores de la derrota, dejando de lado esta perspectiva mezquina, por demás, y  convocar  al liderazgo académico e intelectual, empresarial adjunto a los técnicos de los partidos y del gobierno con miras presentar a la nación un borrador, temático, para la firma de un Protocolo o Pacto para la Gobernabilidad Ciudadana.

Este Protocolo o Pacto por la Gobernabilidad Ciudadana debe incluir la Agenda de Desarrollo Territorial diseñada a partir del estudio de la problemática territorial que afecta al mercado, y a los agentes productivos.

Por otro lado y al margen de las debilidades, éticas, respecto a las pasadas elecciones y de que los partidos advertidos, con tiempo, no pudieron prever u organizar un protocolo para identificar, evaluar, documentar y soportar los posibles hallazgos, fraudes, durante el proceso electoral no puede el país, por ello, luego de pasado el tiempo hábil, prolongar la inercia y poner en riesgo el mercado y el concierto de relaciones que ello implicaría en perjuicio para la sociedad productiva de la nación.

A modo de sugerencia varios intelectuales nos han sugerido temas relevantes a ser insertados en la posible agenda para la firma de un Protocolo o Pacto para la Gobernabilidad y que son entre otros nos menos importante, la reforma del Estado  (Jurisdicción, el Poder Contralor, el Poder Electoral, Poder Municipal, Régimen Territorial, interdependencia real de los poderes del  Estado), la reforma de los sistemas administrativos, ministerial, municipal y legislativo y la de crear un sistema administrativo de titulación del recurso productivo y no jurisdiccional como sucede en el caso de la Jurisdicción Inmobiliaria responsable de la entropía territorial del país.

El país no gana con los ganadores, ni pierde con los perdedores. El país gana cuando todos nos involucramos en la agenda del desarrollo territorial, la cual debe ser la prioridad de políticos, partidos, el gobierno y el sector privado.

El Pacto para la Gobernabilidad Ciudadana es la única salida antes la potencial crisis de gobernabilidad que el liderazgo político va tejiendo e imponiendo al país a partir de sus propios errores.

El gobierno y la oposición están compelidos a convocar a la nación a la Unidad posible a partir de la integración de los sectores dispersos y alejados por el quehacer partidario en el marco de la construcción y diseño de las políticas públicas, el plan, los perfiles de propuestas y proyectos, la agenda de desarrollo territorial y la estrategia para su implementación.

Toca al gobierno brindar una rama de olivo a la oposición y, sin alterar el sentido moral,  ofertar la presidencia de la Cámara de Diputados, y escoger, de manera conjunta, los integrantes de las Alas Cortes, el TSE, la JCE y la Cámara de Cuentas con ellos, y con la participación de las universidades del país, y los gremios profesionales y empresariales

El país es de todos y a todos nos pertenece.



Miguel Angel Severino Rodríguez