sábado, 3 de diciembre de 2016

El (sub)desarrollo y las ideologías del mercado



La problemática que afecta al mercado, a los agentes productivos (empresas, familias), a los gobiernos locales, al Estado / gobierno, y al conjunto de organizaciones entramadas a las cadenas de valor agregado del territorio es primera, en términos históricos, que las teorías, las instituciones, los modelos, sistemas, la ciencia, la tecnología, la filosofía, y las propias ideologías.

La problemática fue, y es, consustancial a la aparición del hombre, en sociedad, y si se quiere, primero que la educación, que la familia, que la escuela, que la universidad, que la ciudad y que el desarrollo.

La problemática ha estado presente durante todo el devenir histórico, y ha sido un testigo, mudo, en tanto ha evolucionado junto al saber territorial, a la ignorancia del investigador, de la ciencia, y de la innovación, de la tecnología, de las ideologías y de la propia filosofía, y el pragmatismo.

La problemática ha evolucionado con el tiempo y ha estado presente en cada estadio del desarrollo y el subdesarrollo. Sin embargo, hoy hemos creado y dimensionado la problemática, histórica, y la incomprensión o la falta de entender la primera y su contexto, actores, consecuencias, en la reprogramación y en el abordaje de parte de los diseñadores de políticas públicas desde el Estado, los gobiernos locales, el mercado y los centros universitarios, de investigación e innovación.

Pero, lo que conmueve y llama la atención, de expertos, es leer y oír a teóricos acusar a las teorías de las instituciones e ideologías de ser los responsables del estadio del (sub)desarrollo en que vive la sociedad, en pleno siglo xxi. Esta perspectiva lo que logra es sumar a la problemática la carencia de comprensión, respecto a ella, de parte de los expertos y su incapacidad para aplicar los instrumentos y herramientas de que dispone la ciencia, y la filosofía, pero sobre todo, del saber territorial y de la ignorancia. Intentar abordar o resolver la problemática sin partir de su estructuración, diagnostico, de manera holística, corporativa, y plantear respuestas ideológicas es una inmadurez epistémica,  atractiva e ineficaz, reduccionista por demás, de la ingenuidad cognitiva del siglo xxi.

Veamos.

Adam Smith, economista, filosofo escocés (siglo xviii) es uno de los primeros, teóricos, en plantear, si se quiere, la importancia de la problemática al dar validez y categoría filosófica y  carácter a lo cotidiano, saber territorial, y a la ignorancia del investigador, claro desde otra perspectiva para la época. Smith desarrolla sus teorías, sobre el mercado (riqueza) a partir de la división del trabajo, el mercado, la moneda, la naturaleza propia de la riqueza, el precio de las mercancías en trabajo, los salarios, los beneficios y la acumulación patrimonial, llamado, de manera impropia, por unos, acumulación del capital.

El desarrollo es un proceso, no un producto terminado ni un fin en sí, per se. El desarrollo es posible, un estadio, desde la perspectiva del mercado y dinámica comercial, agroindustrial, empresarial. En él, mercado, intervienen tres actores estratégicos y fundamentales a saber: mercado, agentes productivos, y recursos productivos. Pero, más al interior de esta perspectiva tenemos que los agentes productivos son la familia, la empresa, el Estado / gobierno, los gobiernos locales, para simplificar. Por otro lado los recursos productivos, estratégicos, son la mano de obra, calificada a partir de un saber productivo, el capital y la tierra.

En este contexto como puede apreciarse sobran las ideologías, las teorías de las instituciones, entre otros fenómenos, problematizados y propio del siglo xxi.

Ahora bien, si cabe otra pregunta, filosófica por demás.

Por cuáles razones, en pleno siglo xxi, la pobreza, los pobres y la miseria se reproducen de manera exponencial? Sin bien parece ser comprensible y simple la pregunta no es menos cierto que la respuesta la hemos dejado fraguada en el olvido, sentada, y en los archivos de un modelo ignorante que multiplica errores inocentes ante la mirada de una sociedad que presume de ser la arquitecta de la era, época, de la investigación, la innovación y del desarrollo.

Pero, el problema es muy simple y por ello no ha sido reconocido un grupo de pensadores dado a la tarea inconclusa del estudio y diseño de políticas públicas para el desarrollo en el contexto del Estado posguerra desde la Cepal, ONU, BM, BID, FMI entre otros organismos multilaterales, anacrónicos, desde la perspectiva de la planificación prospectiva para el desarrollo..

El (sub)desarrollo no tiene nada que ver con las ideologías, la ciencia, o las teorías de las instituciones. La pobreza, miseria y los pobres han crecido en virtud de que cada vez menos familias pasan al estadio superior del mercado en calidad de agentes productivos. Sobre todo, que es el mercado la fuente originaria, urbana (y rural), ideal y única, para generar riquezas, ingresos, y empleos productivos de manera permanente. Es el mercado la fuente de riquezas para alimentar las finanzas públicas del Estado, vía la estructura tributaria, y por igual para las finanzas municipales.

Una nación donde en la mayoría de los territorios (provincias, municipios y distritos municipales) entre el 56% y 93% de las familias son pobres se hace necesario e indispensable procurar los causales en otras fuentes que no sean las ideologías. En el caso rural dominicano, para contextualizar un ejemplo, donde hay comunidades con el 93% o más de las familias pobres debido a que de los tres clásicos recursos, smithiano, que plantea la tesis de libro ‘’la riqueza de las naciones’’ , capital, mano de obra y tierra, estan fueran del alcance de las familias, pobres, que solo disponen del recurso tierra, abundante, y que al no tener título definitivo de propiedad carece de valor de mercado, y consecuencia no pueden ser sujeta del crédito bancario para obtener capital, un factor productivo neurálgico.

Carecer de título definitivo el recurso tierra dificulta a las familias dominicanas poder obtener o ser calificada por el sistema educativo, y ser parte del proceso de trabajo formativo que requiere la mano de obra para su inserción en el mercado.

Las ideologías, del mercado, capitalismo, socialismo, liberal, neoliberal, no agregan valor al mercado de trabajo. No generan riqueza, ni recursos productivos.

Culpar a las ideologías del subdesarrollo nacional como nación es un torpe ejercicio.

Volveremos sobre el tema

Miguel Angel Severino Rodríguez

Experto en desarrollo territorial

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