martes, 5 de julio de 2016

La planificación prospectiva para el siglo xxi




Perspectiva general

La planificación, característica de la administración pública y la gestión del Estado, es un parto histórico del siglo xx. Su periplo institucional  inicia por  la antigua Unión Soviética, Europa y en los Estados Unidos en sentido general. Por lo visto, su  participación en la agenda burocrática aún no ha llegado al primer siglo de existencia. Esta, la planificación,  es una actividad, reciente y su legado digno de estudio, y, con la responsabilidad de saldar una deuda histórica con el estadio del desarrollo tardío,  y la misión de superarse a sí misma en el presente siglo xxi.

Veamos.

Los primeros planes de desarrollo, como expresión más alta del proceso de planificación, fueron diseñados en Rusia después de la I Guerra Mundial. Su periplo continúa en los Estados Unidos, durante los años treinta, de la gran depresión, bajo el gobierno del presidente Roosevelt. Su madurez le viene, a la planificación, con la aparición de la teoría del desarrollo dada en los países de la Europa Occidental a comienzo del siglo xx. La planificación desde esta perspectiva inicia, de las manos del Estado, su relación con el desarrollo.

En América Latina, mas tarde, a partir de la década los años cincuenta, la planificación llega a la  administración pública con en el Estado posguerra en el contexto de la programación económica. Su aceptación, general, en calidad de herramienta, sistémica, e instrumento para promover el estadio del desarrollo, se origina en el contexto de las resoluciones de la Carta de Punta del Este, Uruguay, 1961, y la agenda de la Alianza para el Progreso.

En el 1962 con la creación del Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (ILPES), junto a otros institutos y ministerios de planificación, la planificación ocupa la agenda del desarrollo, la administración pública, del Estado posguerra,  por toda la región. A partir de la Carta de Punta del Este, en América Latina y el Caribe, 1961 / 1963/ trece países crearon ministerios, oficinas o consejos de planificación.

La Cepal y el Ilpes, en el caso de América Latina, década de los años cincuenta, bajo el liderazgo del pensamiento estructuralista de Raúl Prebish, impulsan la planificación en el contexto y en paralelo con el proceso de industrialización, sustitución de importaciones. El Estado posguerra, y posterior a los años cincuenta, y en América Latina en especial, inicia un proceso de discusión al más alto nivel en el marco de la planificación determinística (años sesenta), tradicional, la planificación estratégica situacional maltusiana (años setenta), la planificación estratégica (años noventa), la planificación territorial (siglo xxi) y la planificación prospectiva, reciente.

Durante este periodo la planificación, del desarrollo, empezó a ser objeto de crítica, al saber que la misma era rígida, ortodoxa, y basada, por igual, en planes economicistas e incompletos, en adición a su caracterización burocrática y utópica.

En el marco de estas críticas surge la propuesta del enfoque integral de planificación a partir de los planteamientos del Instituto de Naciones Unidas para Investigación y Desarrollo Social; el cual aprueba un Plan de Acción en 1971 basado en un enfoque unificado de la planificación. “(…) se introdujo por primera vez la idea de trabajar de manera unificada considerando los aspectos culturales, sociales, educación, territorio. Asimismo se puso énfasis en la concepción de estilos de desarrollo -que tuvo un enorme impacto en América Latina-así como en las visiones de futuro como parte de este enfoque integrado”. (ONU, 1971).

Vista las crisis sociales, políticas, y de mercado, cíclicas, en  América Latina, Europa, Asia, Australia, África y Oceanía, antes y después de la teoría de la planificación del desarrollo, es pertinente reflexionar respecto a la teoría de las instituciones, a la planificación y a los sistemas administrativos del Estado urbano posguerra. Dónde ha estado la falla de la administración pública, del Estado, y de los sistemas administrativos de planificación, presupuesto e inversión pública?

La problemática, transversal, radica en el punto de partida, obviado, por los pioneros, teóricos, de la teoría del desarrollo y de la planificación. Tanto la planificación regional, determinística, la planificación estratégica situacional, la planificación estratégica como la planificación territorial (enfoque chileno y costarricense) presentan los mismos hallazgos negativos. En la planificación del desarrollo la concreción teórica sistémica, gerencial y operativa es invertida o cuando no sesgada e intermedista.

En todos los supuestos, modelos teóricos de la planificación, se trabaja en compartimento estanco. Ha dado lo mismo definir primero la estrategia, como la agenda, o las políticas públicas y en el peor de los casos la planificación ha sido erigida para sí misma o como destino, objeto de trabajo, la propia entidad rectora de su propio proceso.

Olvidan, los teóricos, que el primer estadio de la planificación es la problemática, territorial, prospectiva e interactiva del mercado, de los agentes productivos, de la administración pública y del Estado. En una segunda mirada la planificación carece de un sistema de cuentas nacionales y estadísticas que permitan medir, cuantificar, y construir los indicadores para evaluar el mercado y caracterizar el modelo y el estadio del desarrollo.

Hasta ahora hemos tenido una planificación empírica y desprovista de sistematicidad, y en el peor carente de instrumentales cuantificadores de la realidad.

En nuestro próximo artículo vamos a hablar de la estructura, del modelo, y las tareas de la planificación prospectiva, y su visión territorial e interactiva.


Miguel Angel Severino Rodríguez