sábado, 21 de mayo de 2016

Diplomado Gestion en Desarrollo Territorial


La Unidad de Educación Continua de la  Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Universidad Autónoma de Santo Domingo, Uasd, tiene el honor de invitarle al Primer Diplomado Gestión en Desarrollo Territorial. Esta propuesta es parte de la Agenda y Estrategia de Desarrollo Territorial asumida por la UASD, y respaldada por la Escuela de Economía en el marco de sendos Convenios de trabajo entre las organizaciones coauspiciadoras.


Diplomado
Gestión en Desarrollo Territorial

Perspectiva

El presente programa académico procura, de manera estratégica formar un grupo de técnicos con la misión de diseñar y/o articular un modelo de desarrollo territorial,  rural / urbano a partir de la problemática que afecta a las organizaciones entramadas a las cadenas de valor agregado del territorio.

Superar el estadio de atraso, de pobreza del Estado dominicano y el rezagado modelo educativo urbano es un desafío  superar por el presente Diplomado en Gestión de Desarrollo Territorial.

A partir de la semana que viene los interesados pueden procurar informaciones en la Unidad de Educación Continua de la Facultad de Ciencias Económicas, en la Escuela de Economía, y en todos los Centros Universitarios Regionales de la Uasd.

Objetivos

·         Conocer y discutir el marco conceptual y teórico de las políticas públicas en tanto responsables de potenciar el desarrollo territorial a partir de la problemática que afecta al mercado, a las familias, a los agentes productivos y a las organizaciones entramadas a las cadenas de valor agregado del territorio;

·         Contribuir al desarrollo de una visión, misión y a fortalecer una actitud cognitiva de cara a cualificar y/o cuantificar la problemática territorial desde una perspectiva holística y dialéctica;

·         Aportar al proceso de formación de profesionales y técnicos de las organizaciones territoriales y del sector público  responsables del diseño y gestión de políticas,  propuestas, programas y proyectos de desarrollo desde el interior del territorio;

·         Conocer, diseñar y sistematizar practicas certificadas, como exitosas, en materia de desarrollo territorial.


PROGRAMA

El Diplomado consta de seis módulos

MÓDULO I
El Estado – veinte horas-
·         Territorio, población y soberanía
·         Régimen jurídico, funcional, organizacional, administrativo, gerencial, operativo, y sistémico
·         Estado urbano / municipal / rural / territorial
·         Sistemas administrativos del Estado urbano
·         Régimen Territorial (nacional, regional, provincial y municipal)
·         Jurisdicción, del Estado, Constitucional, Inmobiliaria

Taller I. – Análisis del Territorio



MÓDULO II

Mercado – veinte horas-
·         Agentes Productivos
·         Recursos Productivos
·         Riesgo mercado
·         Cadenas de valor agregado
·         Organizaciones territoriales


MODULO III

Políticas Públicas - Veinte horas
 Características de la política pública
Agenda política y el ciclo de las políticas públicas
Funciones y niveles de planificación de las políticas públicas
Fallas en la gestión de las políticas de intervención, de mercado y de coordinación
Descentralización y coordinación de las políticas públicas
Actores en las políticas públicas
El rol de los incentivos en el diseño y ejecución de las políticas públicas
Red de políticas públicas: una herramienta analítica para la gestión
Gobernanza, gobernabilidad y cohesión social
Seguimiento y evaluación de las políticas públicas


Taller: Planifica el actor territorial


MODULO IV

Agenda y Estrategia de Desarrollo Territorial – veinte horas-
·         Problemática territorial 
·         Sistema de Titulación de las Tierras
·         Sobre Jurisdiccionalidad del Estado
·         Aporte al PIB del territorio
·         Aporte a los Ingresos Fiscales del Territorio
·         Sistema de Inversión Territorial

Taller II.- Planifica el Actor Territorial




MÓDULO V

Gestión del Desarrollo – veinte horas-
·         Metodología para gestión de los territoriales
·         Mesas Técnicas de Desarrollo Territorial
·         Consejos De Desarrollo Territorial 
·         Enfoques de planificación en el territorio
·         Planificación y gestión presupuestaria en el territorio
·         Herramientas básicas para la para gestión territorial
·         Trabajo en equipo para el fortalecimiento territorial
·         Herramientas para el proceso de toma de decisiones en el territorio
·         Concertación social de actores en el territorio
·         Procesos de articulación público /  privada


MÓDULO VI

El Estado Municipal – veinte  horas-
·         Territorialidad Rural
·         Territorialidad Urbana
·         Sistema de Titulación de las Tierras
·         Régimen Territorial  
·         La Alcaldía Territorial 
·         Población, y Familia
·         Modelo Rural Urbano del Territorio
·         Seguridad Ciudadana (Rural / Urbana)
·         Plan de Ordenamiento Territorial
·         Municipalidad y gestión estratégica de los territorios 

Taller III.- Agenda y Estrategia de Desarrollo Territorial


Requisitos para aplicar al Diplomado

·         Contar con estudios formales (más de cuatro semestres) en ámbitos asociados a las Ciencias Sociales y/o en temas relacionados al desarrollo e implementación de programas.
·         Demostrar experticia, por lo menos de un año en programas  referidos al desarrollo territorial.
·         Tener disponibilidad de por lo menos 12 horas semanales para el Diplomado


CUPO LIMITADO

50 participantes

Duración total: 120 horas

Día sábado

Horario de 9 de la mañana a 5 de la tarde


Fecha de inicio

Sábado 18 de junio, 2016

Lugar  Centro de Diplomado de la Uasd

Costo total: RD$ 40,000.00 por participante

Inscripción RD$ 10,000.00

Tres cuotas de RD$ 10,000.00 c/u


Información e Inscripción

Sol Andrea Valdez
(809) 532 – 4745 extensión 228

Información

Teléfono No. 809 – 532 – 4745 extensión 228 

Fax: 809 – 532 – 8794

Correo electrónico: faces.educacioncontinua@gmail.com

Sol Andrea Valdez
(809) 532 – 4745 extensión 228



jueves, 19 de mayo de 2016

Acuerdo Nacional para el Desarrollo


Sectores empresariales y académicos realizan consultas para que los candidatos presidenciales y al liderazgo nacional a nivel empresarial, académico, e intelectual inicien en firme un proceso de diálogo en procura de la firma de un gran Acuerdo en favor de la paz y el desarrollo territorial.

No puedo pasar por alto o ser indiferente ante la problemática electoral que en opinión de sectores académicos, intelectuales y empresariales pudiera desencadenar una crisis de impredecibles consecuencia, por demás perjudiciales para el clima de paz e inversiones ha ganado el país durante las últimas dos décadas.

Destacadas figuras del empresariado y del liderazgo político, nacional, y local,  expresan, tras bastidores, que si bien es cierto que hemos celebrado, en orden relativo, unas elecciones no es menos cierto, apuntan ellos, a que al organismo rector y central del sistema electoral la situación parece que se le va de las manos. El hecho cierto de que hay más de veintes juntas municipales electorales militarizadas, hecho sin precedente en la historia reciente del país multiplica las preocupaciones y el pánico en el mercado, en los agentes productivos y en la fuerza laboral. Estamos, de acuerdo a ellos, a tres pulgadas de un conflicto.

El discurso del principal candidato opositor, y sus pasos parecen distanciarse, y sobre todo a partir de las continuas reuniones de los precandidatos presidenciales, y el reclamo de docenas de candidatos, en todo el territorio, que a grito reclaman el conteo manual conforme a lo pautado por la ley que rige al organismo superior electoral.

La preocupación gana terreno, en amplios sectores importantes de la vida nacional, al extremo de que se comenta que han ‘’designado’’ a figuras para contactar al Presidente Hipólito Mejía con tal de que se dirija al país o sirva de mediador ante que estalle, en el país, un conflicto evitable y que tal parece que los funcionarios de la Junta Central Electoral, sin querer, quizás, o atrapados en un sistema electrónico impuesto y sin las previsiones administrativas y técnicas de rigor impone la ciudadanía, en los candidatos territoriales, en los partidos, en los candidatos nacionales, y en la opinión pública internacional un prontuario de dudas sospechadas para unos y no previstas para otros.

Por un lado se observa al Presidente Danilo Medina prudente y si se quiere ha aceptado con retorica humildad los resultados que lo dan ganador por amplios margen. Sin embargo, determinados funcionarios, dirigentes y legisladores apuestan por celebrar sin mirar hacia la tribuna de la oposición y al tono de las protestas que cada vez se multiplican en todo el territorio nacional.

Qué hacer ante la presente situación? Declarar al Presidente ganador pura y simple, pide un sector conservador e interesado por demás y hasta justificable, si se quiere desde la óptica del gobierno o hacer un llamado al país para no reconocer los ‘’resultados’’ electorales y abrir las compuertas a un conflicto que pudiera desbordar la pasión y llevarnos a perder la legitimidad democrática y el reconocimiento internacional..

Se lanzara la oposición a la calles? Impugnarán las elecciones? Llevaran a los organismos internacionales los hallazgos de un posible fraude electoral que impida legitimar al ‘’ganador’’?

El panorama luce sombrío, y aun cuando parezca descabellado para unos, u otros pudieran decir que nos situamos legos de la realidad nos vamos arriesgar a sugerir, en el contexto presente, una salida que si bien no es la ideal pudiera ser, de no surgir un liderazgo, que se no ve en el horizonte, que invite a las partes a un dialogo alrededor de una Agenda Nacional para el Desarrollo que nos garantice retomar a la paz social pre electoral si se quiere del último semestre del 2015.

Esta tarde un maestro, y sabio, de la política nacional e internacional, pasado diplomático, nos sugería que están dadas las condiciones para la creación de un Gobierno de Unidad Nacional. El considera tres opciones o caminos a recorrer para llegar a su propuesta.

Primero Crear, con el visto bueno de la embajada norteamericana y la Comunidad Europea, una Comisión Nacional que negocie una salida a la crisis actual, partiendo, según él, de que ya el país esta militarizado, por iniciativa de la Junta Central Electoral, situación que pudiera írsele de las manos en virtud de que el tema militar los funcionarios electorales carecen de experticia.

Siguiendo la versión, de nuestro diplomático, dicha Comisión Nacional, integrada por el alto empresariado nacional y un representación política del gobierno, de la oposición, un representante de la Comunidad Europea, la Embajada Norteamericana, y los Ex Presidentes de la Republica presenten al país una salida en un plazo de tiempo no mayor de cuarenta y cinco días.

Por otro lado hay quienes promueven la idea de un diálogo directo entre la oposición y el gobierno para arribar a un Acuerdo Nacional a partir de una Agenda y Estrategia de Desarrollo Territorial de cara a contribuir a desactivar para unos una posible crisis social y política de impredecibles consecuencias.

El Acuerdo, conforme a los sectores consultados,  implicaría reconocer el ‘’triunfo’’ del Presidente condicionado a crear una Comisión Nacional que redacte un documento alrededor de la siguiente Agenda:

a)     Reconocer ‘’ el triunfo’’ del Presidente
b)     Reforma del Estado
c)     Reforma de los sistemas administrativos del Estado urbano
d)     Reforma del Modelo ministerial
e)     Eliminación de la Cámara de Diputados
f)       Eliminar diez ministerios y de la fusión del Indrhi y del Inapa crear el Ministerio del Agua
g)     Reforma del Poder Legislativo creando el Congreso Territorial
h)     Crear el Modelo Ministerial Territorial
i)        Eliminar la Liga Municipal Dominicana
j)        Eliminar el Consejo de la Magistratura
k)       Independizar y conceder autonomía administrativa, y financiera  a la Jurisdicción del Estado
l)        Asignar el 50% de los ingresos públicos en el territorio de origen
m)   Crear el Estado municipal
n)     Aprobar la Ley de Partidos y erigir las Candidaturas Ciudadanas
ñ) Hacer obligatorio el voto y penalizar la compra y venta de la cedula, la abstención electoral y a los funcionarios implicados en la violación de la ley electoral ..

La presente Agenda deberá ser refrendada por los todos los partidos reconocidos, bajo el liderazgo de los candidatos presidenciales de la oposición, el conjunto de las organizaciones entramadas a las cadenas de valor agregado del territorio.

El desarrollo y la paz del país están por encima de unas elecciones, de las instituciones y de las ambiciones personales. El Estado dominicano y sus instituciones, y con ellos todo el país están comprometidos con dar a la nación una Agenda y Estrategia de Desarrollo Territorial, y a la vez garantizar las reformas del Estado de cara a garantizar iniciar la construcción del desarrollo a partir de la problemática que afecta al mercado, a los agentes productivos, a las familias y a la ciudadanía en sentido general.

Cuando del desarrollo y el bienestar de un pueblo se trata no hay vencidos ni vencedores.

Viva la República Dominicana!

Vivan los Padres de la Patria!

Viva el pueblo dominicano!



Miguel Angel Severino Rodríguez

sábado, 23 de abril de 2016

Solo un Tercero Imparcial puede salvar la democracia..



El organismo rector y central de sistema electoral no puede ser Juez y parte de su propia causa. Ello ha venido socavando la credibilidad ciudadana en el sistema de partido, en la democracia, en la jurisdicción y en toda la estructura y mecanismos que lo erigen.

El sistema electoral, de la democracia, ha perdido la virginidad moral. Los partidos, desde el gobierno, lo han convertido en un entramado, corrupto, al servicio y en beneficio de un actor, político, presidente de turno, para perpetuarse en el poder más allá del coraje de la norma, y el pudor de las instituciones malogradas.

El modelo partidario, clientelar, y la ausencia de presupuesto moral, y programático recrea y reproduce la problemática que afecta a los agentes productivos, a las familias y al conjunto de organizaciones entramadas a las cadenas de valor agregado del territorio. Pobreza, pobres y miseria es la metahistórica de un sistema político envejecido, caro en su gestión y barato en sus posibilidades.

El sistema electoral responde a una visión estercolera y a un entramado, desprovisto de pudor, y de moral, para arrebatar al ciudadano su más preciado bien, patrimonio, democrático, el voto en cada ejercicio electoral.

Desde el gobierno de turno se erigen mecanismos para vender y comprar la vejez mutilada de la conciencia adormecida de una ciudadanía ausente desde el marco constitucional y el entramado institucional del Estado tardío de posguerra.

Ante el concierto de debilidades del sistema, la estructura organizacional, y todo el proceso electoral tenemos a bien a bien sugerir la creación del Tercero Imparcial, con rango constitucional. La tarea de este mecanismo es la de, a través de una firma de auditoría, independiente escogida por consenso por los partidos, evaluar, certificar y acreditar el sistema, la tecnología, el proceso y los resultados, electorales, y al propio órgano rector y central del sistema electoral respectivamente.

Los Partidos han agotado, ya, su vida útil, si es que alguna vez útil han sido, y por ende el modelo operativo y de gestión de la Junta Central Electoral sufre desgastes y envejecimiento a nivel institucional, y moral, y en especial toda posibilidad de eficiencia, eficacia se ha reducido a cero.


Escapa a la Junta Central Electoral, y al modelo operativo, garantizar y a la vez recuperar la fe y la credibilidad perdidas.

Ante todo el desconcierto institucional solo un Tercero Imparcial, Firma Auditora, puede garantizar RESULTADOS confiables para las partes, ciudadanía actriz relevante y accionista principal y única de la democracia muerta.

El Tercero Imparcial, Firma Auditora, tendría las tareas de evaluar y certificar el papel y tinta impresión de las boletas. De igual manera auditar el sistema electrónico, data, infrarrojo, ultra violeta, el sistema de scanner, algoritmo, y Software, soporte de la gestión técnica y administrativa del órgano rector y central del sistema electoral.

En modo un Delegado, Electoral, no está en capacidad de velar y defender el interés democrático, ciudadano en ausencia Tercero Imparcial.

Es responsabilidad estratégica, y única, de un Tercero Imparcial, Firma Auditora, certificar y acreditar los resultados y ganadores, dados por la JCE, una vez concluido el proceso.

Los Partidos, la JCE y el gobierno dan última estocada, mortal, a la democracia, herida. Ante esta realidad es de alto interés, para el actor, ciudadano, electoral, confiar en el sistema electoral.

Los sistemas de data, infrarrojo, y ultra violeta, la boleta, la tinta, el scanner, a falta de coraje moral, pueden adulterar los resultados.

Solo un Tercero Imparcial, Firma Auditora, puede avalar, certificar, y garantizar RESULTADOS confiables para las partes.


Miguel Angel Severino






viernes, 25 de marzo de 2016

Ciudadano



Es pertinente antes de abordar el concepto de ciudadano referir o establecer el significado de la ciudad y de ciudadanía.

Ciudad

Ciudad, es una relación, espacio, territorial, administrativa, civil, política y jurídica donde la persona, ciudadano, desarrolla su vida y/o reside.

Ciudadanía

La ciudadanía es una relación de pertenencia, respecto a una ciudad, nación o Estado, que adquiere una persona y que otorga la constitución política de un Estado, per se.

Ahora bien cuáles son los deberes y derechos que otorgan la ciudadanía, la ciudadanía, y el Estado al ciudadano para erigirlo como tal, ciudadano pleno!

Derechos de ciudadanía

La  Constitución política del Estado, tardío, dominicano, ver Sección II, artículo 22, Derechos de Ciudadanía, son los siguientes:

a)     Elegir y ser elegibles para los cargos que establece la presente constitución;
b)     Decidir sobre los asuntos que se les propongan mediante referendo;
c)     Ejercer el derecho a iniciativa popular, legislativa, y municipal, en las condiciones fijadas por la Constitución y las leyes;
d)     Formular peticiones a los poderes públicos para solicitar medidas de interés públicos y obtener respuesta de las autoridades en el termino establecido por las leyes que se dicten al respecto;
e)     Denunciar las faltas cometidas por los funcionarios públicos en el desempeño de su cargo.

Esta relación tardía de derechos, ciudadanos, revela, en tanto desnuda, la falta de un sistema de ciudadanía, ciudadano, entramado al sistema político, de la República, la democracia, el Estado y el gobierno, la familia y el mercado, productivo por demás. Un sistema garantista ciudadano, centrado en valores, requiere en tanto demanda la sociedad moderna del siglo xxi de cara a apuntalar el estadio del desarrollo y el bienestar social de la familia.

El ciudadano es el actor primario del desarrollo, del mercado, de la familia, y de los agentes productivos, del sistema político, democrático, y soporte del Estado y garantía de la nación, y la continuidad del pueblo y la sociedad en su conjunto.



Sin embargo, la mera relación de deberes y derechos, ciudadanos, no erige un sistema de ciudadanía, per se. En tal sentido es necesario, por demás, hacer de la Soberanía el eje transversal del ciudadano, y del sistema de ciudadanía. En tal sentido el acta de nacimiento, la cédula de identidad, derechos, deberes, soberanía (ciudadana), el referendo revocatorio, y el Poder Ciudadano constituyen los elementos estratégicos del sistema de ciudadanía a erigir en calidad de eslabón, primario, del Estado Ciudadano.

El ciudadano es el objeto de estudio, actor central, del sistema de ciudadanía, de la República, y el Estado por demás. Y como eje transversal de la democracia moderna y el mercado el sistema de ciudadanía ha de resarcir su capacidad gestora, decisional y de Poder permanente.

El ciudadano es el dueño y rector del modelo y del sistema que erige, la ciudadanía, a nivel institucional, administrativo, jurídico y político.

Tareas ciudadanas y funciones del ciudadano corresponde a una próxima entrega.

Miguel Angel Severino Rodríguez
Poeta y músico




sábado, 19 de marzo de 2016

Democracia ciudadana


La democracia ha sido tipificada, de manera impropia, como el sistema político centrado en la soberanía del pueblo, el derecho del pueblo a elegir, y, por demás, a controlar a sus gobernantes. Esta, la democracia, no ha tenido espacio, agenda, para el entramado ajedrez triangulado de objeto de estudios y tareas dejadas en el tintero del olvido muy temprano.

Lo de soberanía popular, piedra angular de la democracia, no ha podido rebasar la condición de sinécdoque al referir el todo, pueblo, por el ciudadano que olvida y que no hace objeto ni sujeto de su estudio, realidad enhiesta fracasada.

La democracia, desde su génesis, ha perdido la conexión con el objeto, sujeto, real y verdadero de estudio, finalidad, estructuras y tareas que han involucionado de espalda a la razón verdadera de ser, de la democracia, el ciudadano dotado de ciudadanía por el constituyente, la Constitución del Estado moderno.

Esta visión ciudadana, del ciudadano, es un sesgo no solo de la democracia, pues lo es por igual de la República, de la Constitución, del Estado, de la soberanía, y del gobierno respectivamente. Esta perspectiva ciudadana, construida, eje transversal del mercado, de los agentes productivos, y del modelo sistema político triangulado de la República, la democracia y el Estado nos coloca desde el interior de la problemática que afecta a la familia, y al conjunto de organizaciones entramadas a las cadenas de valor agregado del territorio donde el ciudadano es erigido centro del sistema político triangulado.

El pueblo y la población, centro, de la democracia, son una construcción tardía e insuficiente a relevar de cara a erigir al ciudadano eje transversal de la democracia, la República, el Estado, el gobierno, la sociedad y el mercado.

Dado que el ciudadano es el artífice, actor y quien encarna y erige el derecho, los deberes, la norma, y el entramado y toda la estructura organizacional del sistema político y de los subsistemas que lo validan y dan vida institucional. Y en virtud de que el ciudadano es el actor decisional, con derecho de elegir y ser elegible, consagrado en la carta magna,  tiene que ser validado en calidad de objeto y sujeto de la democracia convirtiéndola en ciudadana, per se.

Si bien es cierto que la Constitución política del Estado moderno reconoce en tanto otorga rango constitucional a la Ciudadanía, no es menos cierto que el Ciudadano brilla por su ausencia. Lo más cercano lo constituye el nacional, dominicano, dotado de los deberes y derechos inherentes a la Ciudadanía  soslayando al actor central, el ciudadano.

La democracia, la República, el Estado, la soberanía, el pueblo, la sociedad  no son más que meros términos lingüísticos, parte del entramado retorico de la figura literaria sinécdoque. De la teoría de las instituciones debemos pasar al estadio ciudadano, al ser, actor estratégico de la familia, el pueblo, la sociedad, la nación, la República, la democracia y el Estado. Propugnamos por un modelo, sistema, ciudadano eje transversal de las políticas públicas del Estado del bienestar, del cual es gerente responsable el gobierno y el mercado.

La democracia, a partir de la doctrina ciudadana, es el sistema político que tiene por objeto colocar la ciudadanía, y al ciudadana en particular, en el centro de las políticas públicas, del mercado, de la República, del Estado, de la nación y del Gobierno, y, en especial, del sistema político ciudadano tras el estadio del desarrollo territorial per se.

La democracia ciudadana viene a conformar el portafolio doctrinal integrado por la doctrina de la ciudadanía, la República ciudadana, la soberanía ciudadana, el Estado ciudadano, el Poder Ciudadano, el Referéndum Revocatorio Ciudadano, la Constitución Ciudadana y el sistema político ciudadano, el cual evoluciona de los partidos políticos a las Candidaturas Ciudadanas.

La sociedad del siglo xxi nos reclama, de manera tardía, dar contenido ciudadano al entramado filosófico, doctrinal, teórico e institucional del modelo político ciudadano.

La naturaleza, estructura y tareas de la democracia ciudadana es tarea para una próxima entrega.

Miguel Angel Severino

músico y poeta 

jueves, 17 de marzo de 2016

Candidaturas Ciudadanas I



Los partidos políticos tienen sus génesis en la quiebra de la sociedad feudal, y su transición hacia la sociedad industrial, en un contexto, histórico, cuando la burguesía requería de un modelo y estructura organizacional para sustituir el estamento, estrato, de la nobleza, clero, que respondía a los criterios feudales en cierne como modelo, entramado, de lo que hoy conocemos como Partido, político.

De la sociedad estamentaria, compartimiento estanco (de la nobleza, el clero, tercer Estado, muy propia del feudalismo y el Antiguo Régimen), cerrado, pasamos al modelo partidario, político, erigido, marcado, a partir de las clases sociales. Este último, el modelo partidario, es una construcción de la sociedad moderna, de finales del siglo xvii, el último tercio del siglo xviii, y énfasis en la primera mitad del siglo xix en la Inglaterra y los Estados Unidos de Norteamérica.

Tanto el modelo estamentario, de la sociedad feudal, como el partidario, democrático, surgido con el Estado moderno. Ambos han cumplido su rol y misión. Cada uno ha dejado una estela de sombras y luces, uno más que otro.

Los dos modelos, cada una en su época,  fueron y son herramientas destinadas a servir de puente, vinculo, y sobre todo de política de tipo instrumental para establecer una mejor relación entre la sociedad, el pueblo, el mercado, los agentes productivos, la familia y el ciudadano respecto al Estado / Gobierno. El derroche de pobreza, miseria, y la multiplicación de los pobres nos reclama, hoy más que ayer, una reflexión profunda respecto lo caro y costoso del sistema de partido, constituyendo una carga para el Estado y la sociedad, y que el saber, filosófico, del siglo xxi está llamado a superar en el corto plazo.

El proceso de crecimiento y complejidad experimentado por la sociedad, el mercado, el sector privado, el sector público, las ciencias administrativas, y la tecnología y sobre todo por la escasa evolución experimentado por el Estado moderno nos obliga a auditar la estructura, poder, funciones y tareas del propio Estado / gobierno, y en especial el modelo político partidario democrático en el contexto del sistema político de la Republica que parece agotado, por igual.

El parto del Estado moderno, a partir de la controversia y el conflicto fiscal, comercial, nos ha legado un Estado Jurisdiccional tardío, y sobre todo divorciado del mercado, de los agentes productivos, y el concierto de las organizaciones vinculadas a las cadenas de valor agregado del territorio. Los partidos no han podido quebrar, ni superar el estadio de involución del Estado moderno que erige y sugiere la problemática que hereda y reproduce la sociedad del siglo xxi.

El Estado lo comportan, a saber, tres elementos: territorio, población y soberanía. Su génesis lo constituye la controversia y el conflicto entramados a la problemática del mercado, y la ausencia de un modelo productivo alrededor de la familia, en calidad de agente productivo transversal del estadio tardío del desarrollo que ha profundizado el modelo político, partidario, en tanto ha devenido a, y en , ser una carga parasitaria para las finanzas públicas y un impuesto, improductivo, vía las debilidades del modelo de gestión del gobierno, a los agentes productivos, en detrimento del capital de trabajo de estos, los agentes productivos.

El Estado jurisdiccional ha hecho de la función política un compartimiento estanco judicial que multiplica las trabas burocráticas del desarrollo tardío, a la vez que encarece y enmaraña la gerencia administrativa que le es propia y característica de un modelo temporal que traba la fluidez del mercado, el desarrollo inmobiliario, la banca y la generación de riquezas, divisas, ingresos y empleos productivos.

El modelo de relación entre el Estado, gobierno, el mercado, y los agentes productivos ha sido alterado por la gestión política y su estructura organizacional  y operativa, per se.

Los Partidos políticos, hijos del Estado jurisdiccional, han multiplicado el modelo y el carácter ineficiente de este, el Estado. El entramado organizacional, el encuadramiento operativo de la militancia y de los dirigentes los conviertes en un modelo piramidal, y ajeno a la democracia, per se, que los sostiene y erige en dictadura, delegada, estatutaria.

La teoría de la jerarquía, de la división del trabajo, el principio de la norma, y la doctrina, clausula,  de la reserva y la concentración de y del Poder, en la cúpula partidaria, y el Jefe de la organización política, han secuestrado la pluralidad, y el espíritu democrático partidario. En virtud de ello la militancia, la organización, los dirigentes no son más que parte del modelo de encuadramiento político que sirve a la usurpación y concentración del poder en manos de una casta, minoría, autoritaria.

Este modelo, agotado, político, partidario, ha secuestrado el mercado, las finanzas públicas, el gobierno, para sí, y ha obstaculizado la evolución tardía del Estado desde el siglo xvii hasta la sociedad del siglo xxi.

Tal parecería que el pensamiento, filosófico, que da soporte al modelo político, partidario, democrático, ha envejecido, pobre, y a la vez renunciado a su propia evolución. Desde esta perspectiva hemos decidido apostar por el modelo de Candidaturas Ciudadanas para la sociedad del siglo xxi que aspira a profundizar la democracia ciudadana a partir de la ciudadanía soberana y dueña de sí misma y para sí.

Continuaremos en nuestra próxima entrega, con la estructura, naturaleza y tareas del modelo político de las Candidaturas Ciudadanas.


Miguel Angel Severino 

Poder Contralor

Reforma del Estado Uso de fondos y participación de los funcionarios, empleados y servidores públicos La Constitución, la nuestr...