El
Estado moderno, urbano, es la entidad, política, que menos ha evolucionado en
el tiempo. Su visión, misión, estructura, tareas y naturaleza y perspectiva
urbana han relegado a la realidad rural
y suburbana al ostracismo. El territorio constituye, de por sí, el
ultimo olvido del Estado en pleno siglo xxi. Qué decir de la población, la
soberanía y la inversión pública en el
municipio, y municipal!
La
estructura, poderes, funciones, y los sistemas administrativos le confieren al
Estado, modelo operativo, un aire, y un toque
urbano no visto ni analizado por la ciencia política, antes y el presente. Esta
perspectiva no ha sido objeto de estudio por la sociología, la historia
reciente, y la antropología moderna.
Los
Poderes del Estado, Ejecutivo, Judicial y Legislativo, operan desde el centro
del Poder político de la nación, la capital de la Republica, en nuestro caso,
del Distrito Nacional. Sin embargo, si bien es cierto que estos tienen
representaciones, en el territorio, no es menos cierto que carecen de valor
agregado a nivel gerencial y operativo, lo que permite que el modelo, que genera cada vez más, pobres, miseria y
pobreza, se multiplique de manera eficiente en el tiempo.
Conviene,
ante todo, estudiar el presente fenómeno a partir de los elementos que comportan el
Estado moderno, a saber, el territorio, la población y la soberanía en el
contexto de los sistemas de planificación, inversión, presupuesto (finanzas
publicas), ministerial, legislativo, la municipalidad, y el modelo productivo
primario.
La
problemática propia del territorio, la población y la soberanía, en el contexto
del Estado moderno, no han sido estudiados a partir de los elementos que lo
constituyen, sus estructuras, tareas y funciones. La operatividad en y desde el
territorio, municipio, de parte de los organismos constitucionales, .. y sobre
todo del Gobierno responsable de la gestión del Estado es muy precaria y poco
relevante.
Este
hallazgo, del modelo urbano del Estado moderno, presenta otras distorsiones
entre las cuales se destacan la migración rural, la demanda creciente de
servicios en la zona suburbana y urbana (territorial), y la inseguridad
ciudadana rural, suburbana y urbana.
El
carácter urbano del Estado tiene y de manera especial el sistema presupuestario
un dejo de olvido respecto al territorio rural, a la ruralidad, al mercado y a
los agentes productivos. Pero, la problemática de la falta de titulación que
presenta más del 80% de las tierras del Estado, los Ayuntamientos y privada a
nivel rural, suburbano y urbano revela la inmadurez del Estado y la
insensibilidad de parte del funcionariado.
Por
otro lado la política fiscal queda atrapada por el modelo urbano. El territorio,
la ruralidad, solo participa del modelo en cuanto al aporte al producto interno
bruto, y a los ingresos fiscales, y a la población, ciudadanía, ‘’ejercer’’ el
voto en cada cuatro años.
El
ciclo presupuestario, integrado por las fases de formulación, discusión,
programación, aprobación y ejecución, presenta un sesgo rural no abordado por
los estudiosos de las finanzas públicas y el mercado.
El
presupuesto público, principal herramienta del desarrollo, formulado y aprobado,
solo contempla la problemática de las grandes ciudades dejando de lado lo
rural, los municipios y pueblos situados en la periférica territorial y lejana
del centro urbano del Poder.
Esta
situación, sumada a la falta de titulación de las tierras del Estado, los
ayuntamientos y privada, ha contribuido al fenómeno creciente desde la década de
los sesenta a la migración rural hacia los grandes centros urbanos.
En
cuanto al modelo ministerial, urbano, del Estado, nos revela un cúmulo de
hallazgos que inician con el presupuesto, la súper estructura burocrática, los
recursos humanos, tecnológicos y financieros, así como las maquinarias y todo
el proceso de gestión institucional y administrativo.
Las
dependencias ministeriales, en el territorio, carecen de recursos humanos,
maquinarias, presupuestos y auto gestión
en tanto dependen, de la sede central y sus procesos gerenciales, hasta para el
desembolso de una caja chica.
Los
ministerios en el interior constituyen un entramado de botellas y dispendios
clientelar del erario.
Toda
la problemática que afecta al concierto de entidades entramadas a las cadenas
de valor del territorio, y todas las obras de interés de las distintas
comunidades son excluidas por los sistemas administrativos de planificación,
inversión y presupuesto, ministerial y legislativo del Estado moderno, urbano.
El
sistema de planificación no mide el aporte del territorio al producto interno
bruto, ni a los ingresos fiscales. De igual manera el sistema de inversión
pública no toca tierra firme en el territorio debido al sesgo sistémico y burocrático
que lo erige, urbano, y a la falta de voluntad, visión y compromiso del
liderazgo nacional.
El
sistema de planificación, y el organismo rector y central del sistema de
desarrollo y ordenamiento territorial parecen desconocer el hecho, cierto, de la
problemática que afecta al territorio y que tiene que ver con la falta de
titulación de las tierras del Estado, los ayuntamientos y privada. Sin lugar a
dudas este drama tiene un impacto real en el riesgo mercado, en la extra
legalidad del recurso productivo tierra, en la alta tasa de interés bancario,
en la migración rural, y, sobre todo, en el modelo productivo primario.
No
existe un vinculo administrativo, operativo, entre el sistema de planificación y de
inversión pública, la problemática territorial y las entidades entramadas a las
cadenas de valor agregado que permita cualificar y/o cuantificar el referido fenómeno,
respecto al diseño de propuestas, y proyectos con miras a territorializar el
ciclo presupuestario desde las fases de formulación, discusión, programación,
ejecución, seguimiento y evolución de cara a dar al traste con la inserción
formal en el presupuesto, de la nación, de las obras municipales conforme al
aporte del territorio al producto interno bruto y a los ingresos fiscales.
De
igual manera la carencia de titulación de las tierras aleja la inversión y a
los inversionistas nacionales y extranjeros.
La
deuda social contraída por el Estado moderno, urbano, respecto al territorio es
enorme y ancestral. Pobres, pobreza y miseria en un territorio rico es la
paradoja del siglo xxi a superar en el contexto del estadio del Estado
municipal, territorial.
Nuestra
próxima entrega estructura y tareas del Estado municipal.
Miguel
Angel Severino
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