Saber dónde estamos nos permite lidiar con
el destino.
Pues, si bien es cierto y básico saber que nos encontramos en la
Región Sureste del país, integrada por las provincias de Santo Domingo, Monte
Plata, Hato Mayor, San Pedro de Macorís, El Seybo, La Romana y La Altagracia, no
es menos cierto que saberlo carece de valor agregado en términos de entender y
colocar en perspectiva nuestra realidad mas allá de un punto en la geografía
nacional.
Y el hecho de situarnos en el contexto de
celebrar el primer Congreso Regional de Desarrollo no deja de ser un reto, un
desafío, que nos convida en tanto nos coloca en un punto de mira que nos obliga
a ser, a saber y a poseer una cultura histórica y social de nuestra condición,
y diversidad ajena y de espalda a nuestra propia realidad que rueda por los
cauces de una cotidianidad que nos es mas ajena que propia y que nos reduce a
la indiferencia manifiesta que se erige cual frontera, y que nos separa entre sí
en una distancia que a veces cabe en una palabra o en una misma mirada, de atraso
rural urbano…
Que (¿) somos, que sabemos, ser, y que
poseemos en tanto nos posee la realidad que somos..
Pues, somos un territorio atípico, una
región por definir, por estructurar, por articular y encadenar a y nuestra
suerte, presente, alrededor del quehacer productivo: la vida empresarial,
cultural, académica, deportiva y espiritual, intemporal por demás..
Somos una parte de la nación marcada por la
carencia de un régimen territorial interconectado a nivel vial, social,
cultural, comercial, turístico, industrial, agrícola, pecuario, académico,
municipal, e institucional entre otros rasgos característicos de un territorio no
articulado y peor cohesionado tras el desarrollo, y toda una vida organizada
alrededor del atraso, y ciegos tras de las cadenas y el potencial de nuestras
comunidades.
Veamos cuales son los principales hallazgos
que obstruyen el desarrollo en la región.
En pleno siglo xxi el Estado carece o tiene
mal desdibujado:
a)
Un sistema holístico de ordenamiento del territorio
b)
Un enfoque o modelo territorial centrado en
la creación de unidades administrativas, principalmente municipios, de poca
población y territorio,
c)
Un mecanismo que identifique los usos
actuales del suelo,
d)
Un marco regulatorio sobre los suelos y sus
respectivos usos,
e)
Racionalidad en los procesos de asentamientos
humanos, consolidados, en zonas acuíferas, de alto riesgo y vulnerabilidad ante
fenómenos naturales,
f)
Un sistema de explotación de recursos
naturales agotables a expensa del crecimiento experimentado por el sector
turístico nacional a partir de los años 70,
g)
Políticas y movimientos migratorios y/o
asentamientos humanos en torno a los polos turísticos de manera no articulada,
h)
Una política de crecimiento de las aéreas
protegidas de un 3.23% del territorio nacional en 1974, pues las áreas
protegidas pasaron a 23.76% en el 2006,
i)
Una política de flujos migratorios de la
población rural y urbana (la migración campo-ciudad en el periodo 1993-2002
contribuye significativamente al crecimiento de la población urbana en un
62.7%5 en detrimento de la población rural, que disminuye un 0.3%),
j)
De empleo, limitado acceso a la tierra, insuficiencia
alimentaria y fragmentación de la economía agropecuaria,
k)
Crecimiento desordenado, sin la efectiva
planificación. de los servicios e infraestructuras,
l)
concentración del gasto público de la inversión
en la provincia de Santo Domingo (28,82%) y los grandes centros urbanos,
m)
Una definición de urbanidad y ruralidad que
no se ajusta a una realidad cambiante, donde existen zonas definidas como
urbanas que tienen condiciones completamente rurales (los barrios informales,
por ejemplo),
n)
Un proceso de fragmentación a nivel político
administrativo del territorio,
o)
Un conjunto de políticas administrativas de
ordenamiento del territorio, fractalario, con una configuración de Regiones de Desarrollo,
p)
De un marco legal moderno para la planificación
territorial.
q)
De
un plan para abordar la problemática del territorial, y sobre todo la visión de
desarrollo del territorio, y desde una perspectiva de integralidad.
De manera muy particular la Región Sureste está
muy marcada por la problemática del territorio desde la perspectiva de la
titulación y gestión de la propiedad privada y de la propia municipalidad.
En la Región Sureste más del 50% de la
tierra dedicadas a la agricultura carecen de titulo o en el peor de los casos
son falsos conforme a lo manifiesta el informe Attali de noviembre 2010.
En la provincia de Monte Plata, para situar
la problemática, hay toda una realidad que espanta, pues el 98% de las tierras
están sin titular.
El caso de la reforma agraria constituye
uno de los principales obstáculos y desafíos a superar, pues en adición a que
las parcelas otorgadas, por el Estado, a los campesinos de la región, a través
del Instituto Agrario Dominicano, las mismas carecen de títulos definitivos.
Solo un 10% de esas tierras está siendo cultivada conforme lo estable el propio
IAD en su Proyecto de Desarrollo Territorial Rural para las provincias de El
Seybo y Hato Mayor de junio del 2009.
Fruto del descuido y de la no articulación
de una reforma integral, alrededor de crear empresas agrícolas, en un alto %
de las tierras que ha dado el Estado a parceleros hoy día este en manos
de terratenientes, y ganaderos, entre otros empresarios agrícolas. Se estima
que el Estado ha dado cerca de dos (2) millones de tareas de tierra en la Región,
sin titular a la altura del siglo xxi.
La reforma ha sido uno de los grandes
elefantes blancos de nuestra realidad agrícola del Estado Dominicano, y lo ha
posibilitado mantener en las celdas de la pobreza, solo en Hato Mayor y el
Seybo a más de 12 mil familias arrastrando y dejando en la pobreza a más de 90
mil personas conforme. Ver Proyecto de Desarrollo Territorial Rural, antes
citado, pagina No. 18 cuadro No. 3)
Esta situación d atraso y de pobreza se
extiende por igual a las provincias de Monte Plata, la periférica de Santo
Domingo, San Pedro de Macorís, La Romana y La Altagracia.
Pero si bien es cierto que el problema de
la titulación, desde la realidad odiosa de nuestra reforma agraria es un mal a
superar y que el Estado ha tomado el problema en su agenda nacional como una
propiedad al crear un Comisión Penamente de la Titulación de la Propiedad, no
es menos cierto que el Consejo Estatal del Azúcar es la otra cara fatal de la
problemática respecto de la titulación de la tierra en nuestras provincias.
El Consejo Estatal del Azúcar es dueño de
toda la tierra con vocación agrícola y ganadera que hay disponible en la región
y de igual manera es dueño de la tierra que el Estado ha traspasado al IAD para
la reforma agraria.
Situación esta que sugiere trabajar una
salida negociada, desde el Poder Ejecutivo, con miras a dar respuesta a una
problemática que dificulta el desarrollo integral en la región y que de manera
particular afecta a las cadenas de valor de la caña, del turismo, láctea,
cítrica, arrocera, urbanística, a la municipalidad y al plan de ordenamiento
territorial en sentido general.
La creación, mediante Decreto No. 624 -12, de
la una Comisión Permanente de Titulación de los Terrenos del Estado, por parte
del Poder Ejecutivo, abre una ventana de esperanza a la vez que constituye una
respuesta puntual del Presidente Lic. Danilo Medina en la dirección correcta en
tanto deseada por y en la Región Sureste..
Esta medida del Ejecutivo de la Nación, sin
lugar a dudas, ha de garantiza, en lo sucesivo, que los beneficiarios puedan
formalizar la propiedad de sus bienes.
Compete a la Región, al primer Congreso
Regional de Desarrollo y cada una de las organizaciones vinculadas a las
cadenas de valor jugar un rol destacado de
cara a solicitar al Ejecutivo quedar integrada en las subcomisiones para
abordar la temática de la titulación de la tierra del Estado en cuanto nos
concierne como territorio.
En otro orden, un problema que nos
distancia del estadio del desarrollo es la situación de deterioro de la infraestructura
de los mataderos y los mercados municipales, de los hallazgos de insalubridad, e higiene, de la
problemática y del manejo de los desechos sólidos y aguas residuales, y del
fractalismo urbanístico de nuestras ciudades, y del caos del transporte urbano
entre otros.
El abandono de los puertos, y muelles, y
por igual el deterioro progresivo de los edificios públicos, el sistema
sanitario, la salud pública y privada, la escuela, y la inseguridad ciudadana,
patrimonial, de mercado y jurídica son partes del entramado de problemas colectivos
que padecemos en la región. A estos que hay que buscar, de manera conjunta, y a
partir de este congreso, el conjunto de soluciones para negociarlas con las
autoridades respectivas a partir de concluir el primer Congreso Regional de
Desarrollo.
La carencia de sinergias interprovincial, regional
y de todo un conjunto de organizaciones, corporativas, son de las prioridades a
crear: la Asociación Regional de Desarrollo, el Consejo Regional de Desarrollo,
una Cooperativa Regional, un Foro Regional, un Consejo Técnico Regional, un
Centro Regional de Desarrollo en procura de
abordar en el marco de la agenda regional que nos convoca.
Nos faltaría pensar en la creación y
coordinación de una Comisión de Inversión de alto nivel de cara a perfilar un
plan regional de captación de inversión nacional e internacional, así como de
incoar un proceso de búsqueda y articulación de contratación de mercados en
calidad de ejes transversales de la dinámica que nos espera y que requiere y
exige el desarrollo territorial de la región.
No menos importante será darle al país y a
la propia Región Sureste sendos modelos productivos, de mercado y de finanzas
públicas para transitar hacia y por la ruta estratégica hacia el estadio del
desarrollo.
Producir, que producir, como producir, con
que producir, a que costo producir y para quien producir (¿) han de ser el
conjunto de matriz, objeto, para articular un modelo integral productivo y de
finanzas que nos garantice mercado, consumo, y bajo costos de y en los factores que
intervienen en los bienes y servicios a generar y facturar por y en la región.
En ese contexto, y una vez dado por agotado
y envejecido el modelo social, productivo, de la reforma agraria se hace más
que evidente trasladarnos a la propuesta de la empresa agrícola, bajo la
propuesta técnica de fincas, aulas, agropecuarias, con contratación de mercado
e interconectada a la industria en calidad de alternativa para insertar a la
familia rural a la vida productiva y sobre todo a la creación de riquezas,
divisas, ingresos y empleos productivos erigiendo y entramando un mercado de
consumo sostenible, a la vez que creando un creciente, e inclusivo, ciclo social
propositivo.
El Gobierno Dominicano ha anunciado la
pretensión crear las condiciones
favorables para la llegada al país de diez (10) millones de turistas durante
los próximos cuatro (4) anos. Manos a la obra!
Es importante saber y destacar que a la luz
de esa pretensión la Región Sureste es el principal polo de desarrollo turístico
del país, y en toda América Latina es la región donde es más fluida la
inversión extranjera.
La Región Sureste cuenta con los recursos
humanos y la tecnología y la vocación de trabajo de su gente para hacer frente
al desafío de alimentar al 50% o 60% de los diez (10) millones de turistas a
recibir y podemos producir para ese potencial mercado entre otros.
Ahora bien, hay un problema a salvar y es que las tierras
disponibles con vocación agrícola y ganadera están en manos del Consejo Estatal
del Azúcar por lo que es necesario e indispensable retomar la propuesta de que
el Estado, durante el presenta gestión de gobierno, venda, ceda y transfiera
unas 300 mil tareas a la Región Sureste para ejecutar proyecto, entre otros, tipo empresa agrícola,
bajo el modelo de fincas, aulas, agropecuarias, con el aval, previo del Ministerio de Agricultura.
El desarrollo, es un proceso por el que
una entidad, un
territorio, experimenta, desde su origen, su
ciclo de vital de vida a partir de la concepción, nacimiento, crecimiento,
mejora, fortalecimiento, madurez y evolución hasta alcanzar la plenitud, la
condición de adulto, y adultez en
calidad de estadio superior desde una perspectiva dialéctica, dinámica y
holística por demás intemporal.
Lo
anterior se logra en la medida en que el Estado y el conjunto de organizaciones
vinculadas a las cadenas de valor territorial bien puedan conjuntar esfuerzos y
sinergias con miras a fortalecer las capacidades técnicas, gerenciales y
financieras en el contexto de la agenda y la estrategia regional de desarrollo
articulada con la estrategia nacional de desarrollo y el sistema nacional de
inversión pública.
Pero
esto no es suficiente, aunque si un primer peldaño hacia el estadio del
desarrollo.
Se hace
necesario trabajar de cara a articular:
a)
Un sistema, modelo, de contratación de mercado, seguro,
b)
Modelar un sistema productivo, empresa agrícola,
entramado con la industria
c)
Negociar con el Estado un sistema de gestión, deflación,
del costo de los factores productivos
d)
Promover alianza estratégica con la banca para organizar
feria, y articular acuerdos de negocios de cara a pactar niveles de tasas de
interés bancario para grupo
e)
Modelar políticas de contratación de servicios de manera
colectiva, sombrilla, para reducir costos, seguros,
f)
Discutir las ventajas del modelo de mercado de
aglomeración de empresas (de localización y de urbanización)
g)
Mejorar, articular y/o entramar los servicios públicos
(mataderos, mercados, desechos sólidos, etc.) desde una perspectiva de higiene
y confort urbano y de modernidad citatina
Desarrollar
un sistema de ordenamiento territorial que integre la dimensión
de la cohesión territorial en la gestión de las políticas públicas, es
un imperativo de la época y ha de ser un reclamo urbanístico con aire y sentido
de urbanidad moderna.
En tal
sentido la región tiene que procurar ser parte en la definición y articulación de una propuesta modelo de división
político-administrativa que facilite la provisión de servicios públicos a la
población y la participación ciudadana, al tiempo que propicie economías de
escala.
La Región
Sureste tiene que procurar participar, a través del Ministerio de Economía,
Planificación y Desarrollo, en la discusión respecto a la definición e
integración de los territorios actores del plan de ordenamiento territorial en
cuanto respecta a configurar nuestra Región.
El Congreso
Regional de Desarrollo asume desde hoy promover un desarrollo urbano ordenado,
sostenible e inclusivo que elimine la disparidad urbano-rural en el acceso a servicios
y eleve la calidad de vida de la población rural.
Desde esa visión conviene considerar
que el desarrollo territorial constituye la capacidad, existente
en una sociedad, para gestionar, de manera efectiva, las estrategias concertadas
para modelar un real proceso de generación de riquezas, divisas, ingresos y
empleos productivos amigable con el medio ambiente.
El
desarrollo, visto así, se sustenta,
entre otros componentes, tanto en el ordenamiento
territorial, como en la articulación y acondicionamiento del mismo. En tales
casos un factor clave, a considerar,
para posibilitar el desarrollo territorial, se centra en la articulación
entre el Estado y la Sociedad Civil, en torno a propósitos comunes de bienestar
sostenibles.
Conviene
considerar e identificar los criterios estratégicos del desarrollo territorial
ente los cuales deben estar los siguientes:
a) Compleja
arquitectura
b) Institucional,
privado y publico
c) Visión
de mediano y largo plazo
d) Construcción
de puentes, vínculos, entre personas y pueblos a partir de una conectividad
sistémico, e integral
e) Construcción
social
f)
Concertado y con Identidad
g) Heterogeneidad
y diferenciación de territorio
h) Lo
urbano y rural como unidad de transformación productiva y desarrollo institucional
Para la concreción del estadio del
desarrollo territorial integral desde la ruralidad urbana hasta el moderno confort
citadino se requiere de articular todo un entramado organizacional que le de
cohesión gerencial a partir de la formulación de toda una filosofía de carácter
institucional.
El desarrollo es un grieta de la
organización, por decirlo de una manera atípica.
La organización un sistema creado para un objeto
y toda la concreción de dicho objeto interiorizado en el logro de las metas que
lo definen.
En toda organización lo básico y
fundamental lo constituye y ha de ser el grupo humano que la entrelazan en
contexto de un conjunto de sinergias alrededor de roles que interactúan con el
medio que lo modela.
Visto de esta manera el Congreso Regional
de Desarrollo y el conjunto de entidades que lo erigen comprenden la
importancia estratégica de la organización como herramienta para articular y/o
lograr las metas y propósitos en el contexto de un plan general y un conjunto de
acciones a realizar.
Toda organización, como ente autónomo
e independiente, se erige sobre la base
de pilares definidos en calidad de principios corporativos y que la identifican
entre los cuales enunciamos:
Deber
ser
Lo que nos responde al interrogante, ¿porque existe
la organización?
Deber
hacer
Deber
estar
Visión, que nos orientar para saber hacia dónde
vamos, con qué y cómo llegamos?
Finalmente,
me toca agradecer la invitación que nos hace el desafío de juntarnos para
abordar el presente a través de la ruta del y hacia el estadio del desarrollo
de nuestro territorio, la Región Sureste y cada una de las provincias.
A cada
uno de los presentes y en especial a los creadores de este espacio rural urbano
del talento regional, mis felicitaciones y gratitud por hacerme parte de un
presente cómplice y que nos abriga en la esperanza de un mejor presente,
creativo.
Muchas
gracias.
Miguel Ángel Severino Rodríguez
No hay comentarios:
Publicar un comentario